Los sayones pedían 1.500 millones de pesos por su liberación. Indígena wayuu dice que no tener responsabilidad en el secuestro.

El que los secuestradores encendieran su celular en la zona rural de Manaure, puso en alerta a los miembros de la Policía Nacional, quienes le seguían la pista desde Santa Marta, así lo precisó el coronel Elber Velazco Garavito, comandante de Policía La Guajira.

El alto oficial aseguró que cada domingo en horas de la madrugada, los secuestradores se comunicaban vía celular con los familiares de Ángel Rodríguez Mindila y Mariluz Acosta Solano.
 “La llamada sólo duraba un minuto, enseguida lo apagaban. Ubicamos el teléfono y estaba en Santa Marta, entonces se decidió arrendar un vivienda en el barrio de dónde salía la llamada”, precisó Velazco Garavito.
El comandante de Policía La Guajira aseguró que no hay delito perfecto, porque entre humanos siempre alguien falla “Por descuido, los captores encendieron el celular en el sector de Aremshain, era un comcel. Entonces, enfocamos en trabajo a la zona rural de Manaure.
El trabajo investigativo que hizo la policía, los llevó a colegir que uno de los extorsionistas viajaba cada domingo a Santa Marta, y de allá llamaba a los familiares, para simular que los tenían fuera de La Guajira. Igualmente se supo que inicialmente llamaban desde Venezuela.
También se conoció de manera extraoficial que entre sus exigencias extorsivas, los captores les pedían a las familias de Ángel Rodríguez Mindila la suma de mil millones de pesos y a la Mariluz Acosta Solano, 500 millones.
Por su parte, en dialogo con medios locales, el indígena de la etnia wayuu, Calmiles Barros Pulido, quien vive en el sector de Aremashain, precisó no tener responsabilidad en el secuestro Ángel Rodríguez Mindila y Mariluz Acosta Solano, y de la muerte en cautiverio de ésta última.
“Soy una persona que rechaza el secuestro y los crimines porque atenta contra la dignidad de cualquier familias y no he tenido nada que ver con ese plagio”, dijo Calmiles Barros Pulido.
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