La ley pretende
nacionalización de vehículos y respeto a las comunidades indígenas
El senador Jorge Ballesteros Bernier radicó esta semana
en la Plenaria del Senado el Proyecto de Ley de Fronteras que beneficiaría  a más de 6 millones de colombianos que
habitan en los 6.342 kilómetros de territorio fronterizo que tiene el país,
entre ellos el departamento de La Guajira.
Con el proyecto de ley se pretende, entre otras
cosas,  sacar a los departamentos limítrofes
del rezago en el que están sumidos por la inoperancia de normas anteriores y
que se les brinde por parte del Gobierno un tratamiento especial a sus
habitantes.
La iniciativa propone medidas para garantizar la
generación de empleo mediante estímulos a la industria en dichos territorios y
que se respete la autonomía de los pueblos étnicos.
Gracias a un nuevo proyecto de ley, radicado esta semana
en la Plenaria del Senado, los trece departamentos que comparten frontera con
algún  país vecino tendrían un  tratamiento especial, amparados en el
artículo 337 de la Constitución.
Con esta iniciativa Jorge Eliécer Ballesteros Bernier se
convierte en uno de los defensores de los departamentos fronterizos. Al igual
que Juan Fernando Cristo, Carlos Emiro Barriga, Félix José Valera y Myriam
Alicia Paredes; quienes también son oriundos de zonas de fronteras.
En este grupo de departamentos se encuentran Norte de
Santander, Chocó, La Guajira, Cesar, Vaupés, Nariño. Guainía, Putumayo, Arauca,
Amazonas, Vichada, Boyacá y San Andrés. “En su conjunto, estos concentran 77
municipios que tienen algún tipo de influencia de las zonas fronterizas y más
de seis millones de habitantes, es decir el 13% de la población colombiana”,
explica el senador guajiro Jorge Ballesteros.
A juicio del congresista, hoy estos departamentos están
en seria desventaja en materias económica y social con el resto del país, lo
que se evidencia en baja cobertura y 
calidad en temas como servicios públicos, infraestructura vial,
portuaria y aeroportuaria, salud, educación y vivienda. “Son las regiones con
los índices más altos de necesidades básicas insatisfechas a pesar de las
enormes riquezas que allí se encuentran”, añade Ballesteros Bernier, quien pone
como ejemplo el caso dramático de su propio departamento, La Guajira, donde los
índices de NBI superan el 65%, sin contar que a 
nivel rural este indicador supera el 90%.
“Este proyecto de ley busca ser una herramienta eficaz,
donde se identifican posibles fuentes de recursos y la gestión de éstos,  para darles posibilidades de desarrollo real
a las regiones fronterizas, ante la total ineficacia de la Ley 191 de 1995 que
se quedó como letra muerta, a pesar de los buenos propósitos que la inspiraron,
eso sin contar muchas otras normas y decretos anteriores que tuvieron la misma
intención”. 
Este nuevo intento por crear un régimen especial
fronterizo en Colombia abre la posibilidad de que en esas zonas se puedan
adelantar programas de cooperación con los países vecinos en materias tales
como educación y salud, estimular la industria (mediante figuras como la
exención de impuestos y estímulos aduaneros para aquellas empresas que se
instalen en municipios limítrofes con NBI superior al 40%), favorecer la
creación de zonas francas fronterizas y de una categoría especial para zonas de
frontera dentro del Banco de Proyectos de Inversión Nacional (BPIN), a cargo del
Departamento Nacional de Planeación, además de 
dar  impulso a obras viales que
garanticen la conectividad de las Unidades Especiales de Desarrollo Fronterizo.
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