Con una solemne eucaristía realizada en la iglesia Nuestra Señora del Pilar de la Cabecera Municipal de Dibulla, la Alcaldesa Silvia Ospino Bermúdez acompañada de exalcaldes y funcionarios públicos, rindieron homenaje al ‘Lugar ideal para volver a nacer’ en su cumpleaños número 18.

La celebración finalizó con un brindis en las instalaciones de la Alcaldía, donde la mandataria resaltó la riqueza histórica, pluriétnica y cultural del municipio. Asimismo, destacó la labor de todos los exalcaldes: Cristian Montero Córdoba, Edmundo Cerchar Bueno, Sixta Rosa Mejía de Amaya, Luis Fernando Caicedo, Abel Pimienta Castro y Marlon Amaya Mejía, que durante 18 años han contribuido eficazmente con el desarrollo del municipio, cuyas acciones redundan en beneficios para la comunidad. Igualmente, manifestó su compromiso de continuar con la tarea para sacar adelante esta Localidad en aras de alcanzar el progreso social, económico e institucional.

El municipio de Dibulla se creó a través de la ordenanza número 030 del 5 de diciembre de 1995, emitida por la Asamblea Departamental de la Guajira y quedó constituido como entidad territorial por los corregimientos de Palomino, Mingueo, La Punta, Las Flores y Dibulla como cabecera Municipal, con el aval de la Duma Departamental cuyo presidente era Jorge Gómez Cataño, durante el gobierno de Jorge Pérez Bernier.

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Su Historia

En la época de la Conquista, los españoles conocieron esta población con el nombre de Yaharo. El origen del nombre Dibulla proviene de la palabra prehispánica ‘Debuya’. Pues, era una ciudad, cuyo significado es ‘Extensión de agua salada’ vocablo perteneciente a los indígenas guanebucan, encontrados por los peninsulares en el Cabo San Agustín en Palomino y el Río Ranchería en Riohacha.

Según el investigador y escritor, Euclides Moscote Arregocés, a raíz de la constitución de Rionegro, en 1963, a los Estados Soberanos se les otorgó facultades para la organización de su estructura geopolítica y, en razón de ello, el Magdalena Grande mediante ley 216 de 10 de octubre de 1872, Dibulla fue elevado a la categoría de Municipio.

En 1875, estallo una nueva guerra civil entre huestes magdalenenses capitaneadas por los generales Riascos y Farías, rivales entre sí, en esta ocasión el perímetro urbano de Dibulla fue epicentro de combate, cuando el 7 de junio el General Joaquín Riascos García, liberal, llegó hasta allí porque se informó que existía una guarnición conservadora de las tropas de Farías, quien se encontraba en Riohacha. Las fuerzas conservadoras acantonadas en Dibulla fueron derrotadas por los liberales de Riascos, quien partió para aquel puerto e persecución de su enemigo.

Las guerras civiles, las confrontaciones políticas y el abandono del Gobierno acabaron con el entusiasmo de mineros y agricultores, por ello, el Municipio de Dibulla entro en u periodo de abandono y ruinas. Sus rentas se empobrecieron y las mina de oro que se explotaban en sus cercanías fueron abandonadas; la pesquería decreció y la mayoría de los habitantes partieron hacia Santa Marta, Valledupar, Riohacha y ante la situación imperante, el Gobernador encargado del Magdalena, Luis S. Cotes, el 17 de febrero de 1886, conforme obra en el Registro del Magdalena No. 377, dictó el decreto número 377, por el cual eliminó el Municipio de Dibulla que pasó a ser corregimiento de Riohacha el 1 de abril de 1887.

A esto cabe agregar la situación de penuria predominante en la comarca por la decadencia de la pesca, la agricultura y otros renglones económicos. Además de ella, se desencadenó un enfrentamiento bélico entre tropas nativas, conocida está contienda civil como ‘La Guerra de Marcos Serrano’, oriundo de Riohacha. Estó incremento el éxodo masivo a Santa Marta de los habitantes de Dibulla, La Punta de los Remedios, El Hobo, Juan y Medio, Camperucho y otros pueblos circunvecinos.

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