En lo relacionado con la
morbimortalidad de niños menores de cinco años 
por desnutrición, en La Guajira ninguno de los 30 actores que participan
en el sistema de protección integral de los derechos de los niños, incluyendo a
las comunidades y a los medios de comunicación en su responsabilidad social
pueden juzgar o jugar a ser como Dios.
Aunque comparto que hay que revisar su
modo de operar, el Programa Departamental de Alimentación y Nutrición – PAN por
el nivel de su focalización y exigencias como subsidios condicionados, es muy
diferente al de Guajira sin Jamuchiri y en estas circunstancias el ICBF no
puede pasar de agache con la muerte de Esneider, el infante wayuu residente en
la Ranchería Machuca Mayapo, en donde se encuentran un poco mas de 8 centros de
Infancia – CDI en su área de influencia.
Esneider  pudo haber sido uno de los 900 niños que el
ICBF dice cubrir desde cualquiera de estos 
CDI catalogados como tradicionales. No estaba registrado en ellos y en
su agonía los familiares lo trasladaron de la ranchería Machuca a Riohacha, en
donde permaneció durante varios días en el Hospital Nuestra Señora de Los
Remedios. 
En su última oportunidad, el dictamen médico fue de desnutrición
severa (edematosa), hipoglicemia, hipotermia, choque séptico, diarrea
persistente y deshidratación grave, un caso crítico de desnutrición según el
protocolo de OMS, de allí fue remitido a la USIP GYOMEDICAL donde finalmente
falleció. No es uno más, perdimos a Esneider y eso nos incumbe a todos.
Está totalmente claro, que la
malnutrición aguda se constituye en un signo 
determinante  y contundente  de que la vida está en peligro. La
malnutrición crónica revela  la
existencia de causas y consecuencias de largo plazo en cuanto a la
alimentación, salud o cuidados, generalmente vinculados con los precarios
medios de vida o el deterioro de los mismos.
¿Por qué Esneider no fue
identificado a tiempo como vulnerable 
desde estos CDI y   con ello
haberle  salvado  la vida? ¿Por qué la respuesta  de  su
familia no fue más rápida  para disponerle
a tiempo los servicios médicos y clínicos que estos casos demandan como
afiliados o no al Sistema General de Seguridad Social?
El primer interrogante lo resolveremos
nosotros, los funcionarios públicos que en grado sumo tenemos la responsabilidad
de coordinar la aplicación del sistema de protección de la niñez e infancia. La
institucionalidad pública y privada se encuentra obligada a revisar
internamente lo que estamos haciendo en esta materia para garantizar el derecho
a la vida y a la salud de los niños y niñas en el territorio de La Guajira.
El Municipio debe liderar  su Red Prestadora de Servicios de Salud, el
Plan de Intervenciones Colectivas, los Programas de Seguridad Alimentaria,
Alimentación Escolar, en coordinación con todas las entidades nacionales,
departamentales y locales. En cumplimiento de la Ley 1098 de 2006  están obligadas a coordinar  acciones a través de los comités de infancia
y adolescencia con el fin de priorizar 
iniciativas  de atención y
prevención en las comunidades vulnerables.
El Departamento reorientará el PAN,
que ahora es más urbano que rural. El área urbana deberá ser cubierta por los
municipios. El PAN puede ajustarse y especializarse en la atención de las
poblaciones  indígenas y campesinas, en
las áreas que complementen el trabajo del ICBF, institución que no siempre está
abierta a los procesos  de  verificación 
de su responsabilidad misional, ya que no todo lo que se dice se hace.
Tengo las evidencias.
Las empresas multinacionales de la
minería y del sector de los hidrocarburos, que en el departamento son muchas,
tienen la responsabilidad ética de intervenir. No se pueden hacer los de la
“vista gorda”. Ellas no pueden  amasar
riquezas en donde los niños mueren de hambre y desnutrición. Igual la
comunidad.
Esta debe cambiar. Pude conocer que la
Ranchería Machuca gestionó proyectos con los recursos de los Resguardos
Indígenas del Municipio de Manaure, pero no en nutrición y seguridad
alimentaria. Lo hicieron en agua y mejoramiento de vivienda, pero lo pactado en
acta no fue entregado por parte de los contratistas. Murió  Esneider y se perdieron esos recursos. No se
aplicaron para salvarle   la vida.
Escribió: Cesar Arismendy Morales
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