Llegó como desplazada hace
siete años a Riohacha, con una maleta cargada de dificultades, madre cabeza de
familia cinco hijos y todos varones.

 
Se trata de Inés Dueñas
Hernández, quien comenzó a trabajar en una casa de familia, ahí permaneció dos
meses y se ganó 180 mil pesos. En esos pocos recursos que le quedaron comenzó a
vender jugo de naranja.
“Fueron días difíciles,
porque necesitaba no gastar mucho para trabajar independiente. En el desayuno
era con huevo y bollo, o una salsa de tomate y cebolla. El almuerzo era arroz
de fideo con queso con hueso, en esa época no vimos carne”, precisa Dueñas
Hernández.
Simultáneamente, lavaba,
planchaba a domicilio y eso lo hacía en horas de la noche y lo hacía con el
apoyo de sus hijos. “Mis hijos me apoyan en portarse bien, en hacer las tareas,
ayudarme en lo que sea necesario y también a cocinar”.
Comenzó a vender juguito de
naranja, de manera ambulante por la plaza Padilla. Ahí se fue relacionando,
haciendo amistades y en ese diario vivir se tropezó con el padre Marcelo
Grassiosi; quien la contrató durante tres años en la sección de servicios
generales en la Institución Educativa La Divina Pastora.
Cuando se le terminó el
contrato pidió cita con el obispo de la Diócesis de Riohacha, Hector Salaj
Zuleta y le comentó la situación “Le explique la necesidad que tenía de
mantener el empleo, en que situaciones estaba, me dijo que iba a ver que se
podía hacer”, dijo Inés Dueñas Hernández.
Pero la mujer no desmayó,
hoy tiene una venta de jugo de naranja un poco más organizada, frente a la
antigua empogira, un poco más descansada. Dijo que se siente feliz en Riohacha,
porque ha sido una ciudad muy amable para ella y sus hijos.
En la actualidad, el menor
de sus hijos cursa séptimo en el colegio ecológico el Carmen, mientras que el
mayor cursa sexto semestre de administración de empresas en la universidad de
La Guajira.
Trabajando con
responsabilidad y perseverancia se pueden conseguir los objetivos
significantes, se puede encontrar en el camino personas que le ayuden sin dar
un mal paso, como lo hacen muchas mujeres.
Finalmente, le dejó un
mensaje a las mujeres que cómo ella han quedado solas, “Que no desfallezcan,
que con mucha responsabilidad, seriedad, respeto y convicción se puede llegar
lejos”
 
 
 
 


-Publicidad-
Compartir