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No
veo a Semana, dándole cobertura al hambre en La Guajira. No veo al El Tiempo,
RCN y Caracol haciendo campañas de solidaridad. No veo al presidente
repartiendo las ganancias generadas por otros departamentos en la crítica
situación de La Guajira, como si lo hace con las regalías que este departamento
genera.
La
Guajira hoy afronta una situación precaria. Al fuerte verano se le une la
crisis venezolana, dejando como resultado a muchas personas y animales muriendo
de hambre y de sed por la escasez de los artículos venezolanos, esos que por su
precio inferior siempre han estado en los hogares guajiros por décadas.
Pero
seguramente el amarillismo de los medios de comunicación no alcanza para cubrir
esas “pequeñeses”. Lo que si se ven por estos días son toda clase de
candidatos tratando de arañar los votos de los ingenuos guajiros. La tierra de
la sal abundante, el gas, carbón, oro, plata, yeso, barita y playas exóticas se
muere de hambre.
Las
multinacionales que explotan sus entrañas reparten sus dividendos con el
gobierno. El gobierno con su parte prepara mermelada, y sacia a los de su
costilla. Para el pueblo guajiro, sólo queda contaminación y hambre. Que
destino más triste para el que allí nació.
La
tierra del primer senador negro, de los abuelos de García  Márquez, del mejor basketbolista de todos los
tiempos en este país y de uno de los mejores jugadores de fútbol que un famoso
equipo de la capital de Colombia ha tenido, no goza de la mirada ni de los
medios ni del gobierno.

Mientras
tanto, más multinacionales siguen descubriendo riquezas allá. Seguramente, se sentaran
en Palacio a negociar como serán las explotaciones futuras, mientras sin
saberlo el pueblo guajiro seguirá sumido en la ignorancia, la miseria y la
pobreza. Y para que mejorar la educación, cuando lo que más conviene es que
sigan siendo ingenuos e ignorantes. Qué suerte cae sobre los guajiros, y no veo
a Semana, El Tiempo, RCN y Caracol ayudando para que eso cambie.
Escribió: Stivenson Rojas Atencio
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