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La Iglesia debe ser veedora de los funcionarios públicos.

Son algunos de los cuestionamientos del Obispo de la Diócesis de Riohacha Héctor Salad Zuleta, al referirse a la crisis institucional que vive actualmente el Departamento de La Guajira.
Explico como ejemplo, que actualmente la Diócesis construye una biblioteca pública en Riohacha, y que los recursos destinados no han tomado un solo atajo equivocado.
“Eso es un orgullo poder decirlo, y a eso tenemos que invitar a todo el mundo”, dijo.

Precisó que los dineros públicos no pueden tomar atajos equivocados, porque siempre traen consecuencias que solo perjudican a la gente.
Agregó que en La Guajira es evidente que muchos dineros públicos han tomado caminos equivocados, situación denunciada ante todas las instancias del Estado quienes son los directos responsables de investigar para castigar a quienes irresponsablemente no invierten los recursos en lo que corresponde.
En ese mismo sentido, el Obispo de la Diócesis de Riohacha Monseñor Héctor Salad Zuleta, puntualizó que los sacerdotes son veedores de los funcionarios públicos, y en su caso particular asume esa responsabilidad cuando cuestiona las conductas censurables de quienes no trabajan honestamente.
“Uno tiene  que decir las cosas por el bien de la gente, porque el buen amigo no es el que le dora a uno la píldora y le calienta el oído con cosas bonitas, el buen amigo es el que quiere el bien de la gente, y el gobernante sirve al bien común”, dijo.
Puntualizó que los funcionarios públicos, deben entender que el bien colectivo prima sobre el particular, y que ellos tienen la responsabilidad de velar porque los recursos públicos realmente se invierta en soluciones a los muchos problemas que aquejan a la comunidad.
Argumentó que es triste, que los niños en La Guajira sigan sufriendo por desnutrición, sigan muriendo por hambre con tantos recursos invertidos en diferentes programas.
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