La pobreza tiene muchos orígenes y causas, pero una de las más importantes y de mayor impacto es sin duda la inadecuada asignación de los recursos públicos y privados. Lo público, se encuentra determinado por las “fallas de los gobiernos” que limitan la generación de economías externas.
En lo privado, se destacan las “fallas de los mercados” que se evidencian en la escasa transformación social del territorio, crisis de Estado que genera desequilibrios sociales afectando la calidad de vida de las personas y las familias, que recortan sus posibilidades de desarrollo y crecimiento, que limitan el acceso a la salud, en el empleo, la educación, el crédito, la vivienda digna, el acceso a servicios públicos esenciales para la vida, y por supuesto, que limitan el desarrollo económico y reducen la posibilidad de obtener un nivel de ingreso para llevar una vida digna.
La Guajira presenta un bajo Índice de Calidad de Vida, aunque en los últimos años se ha evidenciado un progresivo incremento en el PIB. El estudio realizado por Bonet y Meisel,  señala   que no existe una alta correlación entre  calidad de vida y el producto interno bruto per cápita, lo cual demuestra que no basta  que el crecimiento sea dinámico para que por sí mismo,  se traduzca en  mejores condiciones  de  bienestar para la población  de la región.
El departamento ha vivido una profunda transformación productiva que ha tenido fuertes impactos  en  la conformación del Producto Interno Bruto regional. En 1960 la agricultura representaba el 39,6% del PIB, la cual fue decayendo paulatinamente y en el 2013 se sitúa en el 4.6%. Por su parte, la minería que en 1960 no había aparecido dentro de la estructura productiva departamental, representó en el 2013 el 60,9%, muy por encima del crecimiento del sector a nivel nacional, lo que la determina como una región minera de base exportadora, en donde no se han producido los suficientes encadenamientos productivos.
Es  claro,  que las actividades del comercio y la industria antes que incrementarse se redujeron, consolidándose un sector moderno y un entorno que ha sido excluido de los privilegios del desarrollo y de la tecnología. La ganadería se hace de manera extensiva. La  situación social se ha venido  agudizando por  las condiciones de desigualdad.  Si se tiene en cuenta que Colombia es uno de los países más desiguales del mundo,  La Guajira se determina  como la región más desigual de un país altamente desigual.
Por estas razones, La Guajira debe abandonar su modelo de desarrollo con base en la explotación y extracción de los recursos naturales (carbón, gas y sal) e iniciar un proceso auténtico de transformación productiva, redefiniendo las funciones y el papel que hasta ahora ha venido desempeñando el Estado y el sector privado. Ello implica trabajar en el logro de enlaces eficientes en el sistema de valor desde la inversión pública, con las empresas, la interacción de factores, creación de ventajas de orden superior (ventajas competitivas).
Buscar el desarrollo regional auténtico significa que, desde adentro, seamos capaces de reconocer los derechos de los excluidos, de detectar oportunidades y estimular las potencialidades propias, naturales, humanas, institucionales y organizacionales, para dar a conocer a través de productos y servicios en qué “somos buenos”. Lo auténtico también radica en la originalidad para recoger y estimular todos los elementos endógenos dinámicos desde una perspectiva integral, que nos diferencien de los demás, afianzados en la gestión asociativa de los sectores público y  privado.

Escribió: Cesar Arismendy Morales.


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