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Todo parece indicar que reinó el abstencionismo en estas elecciones presidenciales en La Guajira, porque en las dos ciudades más grandes, Riohacha y Maicao, se observó poca asistencia de público.
El caso opuesto se reflejó en el sur del departamento, donde los votantes fueron temprano a depositar su sufragio, especialmente los de la tercera edad, quienes hicieron ver una buena afluencia de público.
Pero al pasar las horas y acercarse el mediodía y en las horas de la tarde, los electores disminuyeron volviéndose muy escasa la presencia de sufragantes.
Algunas mesas mostraron la falta de algunos de los jurados de votación, pero la situación no pasó a mayores porque llegaron al lugar que les correspondía, aunque tarde.

La poca asistencia a los puestos de votación fue la imagen predominante, donde los jurados tuvieron la oportunidad de leer periódico, revista, jugar cartas y otros de holgazanear.

En los municipios y corregimientos pequeños la pasividad en el ingreso de personas para votar, se notó durante todo el tiempo habilitado para hacer las votaciones.

Para esta jornada electoral donde se escogió presidente y vicepresidente predominó la falta de votantes, sin importar el lugar de votación, el bajo flujo se debió al poco respaldo de los dirigentes políticos de La Guajira.

Los electores asistieron a las mesas de votación por su propia cuenta, sin recibir presiones, ni propuesta de incentivos y por eso la afluencia de votantes fue menor.
Por diferentes medios, los jurados se quejaron al llegar al mediodía porque no les llevaron almuerzo, correspondiéndoles de su propio bolsillo comprar los alimentos. Tampoco los grupos políticos les llevaron comida a las personas que recibían los votos en las mesas.

Al cerrarse la jornada a las cuatro de la tarde, donde se eligió presidente y vicepresidente, el conteo de los votos fue rápido primero por ser solo cinco candidatos y por la poca afluencia de público.
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