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Después de tantos inconvenientes para construir la
cárcel, se pensaba que ya todo estaba solucionado, pero no. Ahora le apareció
dueño al predio que adquirió el departamento en la administración de José Luis
González Crespo.
Hoy, los wayuu dicen ser los propietarios de esos predios
y culpan a la persona que firmó a ruego, de haber influenciado al legítimo
propietario para realizar el negocio. También afectaría el conjunto residencial
que aspira realizar el Fondo Nacional del Ahorro.
Este malestar ya es de conocimiento de la Secretaria de
Asuntos Indígenas del Departamento, del municipio y del hoy propietario Nicolás
Redondo Mindiola; quienes estaban invitados a una reunión el viernes anterior
en el predio y no asistieron. Allí lo esperaron por lo menos unos 200 wayuu,  en compañía de los miembros del Consejo Superior de Palabreros, liderado por
Juan Cambar Pushaina y su asesor el abogado Aníbal
Mercado.
Para Cambar Pushaina, el señor Raúl Antonio Iguarán
Uriana, quien era marido de una sobrina de los legítimos dueños de las tierras quien
le vendió a Nicolás Redondo Pacheco.
En la ley wayuu, el predio en dónde existe cementerio es
sagrado y no es objeto de venta. Hoy, los descendientes del legítimo
propietario del predio no saben que pasó, quieren saber la verdad, por eso lo
han invadido y se rehúsan a desalojarlo.
Según, Cambar Pushaina, quienes tienen derecho en el
territorio son los sobrinos de la parte materna, es decir el señor Sixto
Ballesteros Sijuna y su descendencia.
En la escritura pública 160 de 1995, el señor José
Trinidad Uriana Ballesteros, legitimo dueño le vendió el predio Laguneta a
Nicolás Redondo Mindiola, con una extensión de 45 hectáreas. Al llegar a la
Notaría Primera, firmó a ruego Raúl Antonio Iguarán Uriana.
También, dijo el palabrero que los verdaderos documentos
de las tierras, es el cementerio o tumbas ancestrales.
Por su parte Redondo Pacheco, le vendió 10 hectáreas tierra
al Departamento, en donde se piensa construir la cárcel y además, otra porción
de tierra al Fondo nacional del Ahorro, que desea realizar una urbanización y
varios particulares.
En la actualidad los nativos tienen posesión sobre el
predio en mención y dicen que no irán del lugar hasta tanto no le restituyan
sus tierras, las cuales están ubicadas en la margen izquierda a la salida a
Santa Marta.
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