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Con la intervención de la Defensoría del Pueblo se está tratando de evitar un enfrentamiento entre familias y clanes wayuu y los palabreros quieren que todo se aclare sobre el rapto de la bebé en el hospital Nuestra Señora de los Remedios.
 “Hemos venido acompañando este asunto, como quiera que se está dando dos procesos jurídicos alternos; el de usos y costumbres con los palabreros y se está llevando otro con la justicia ordinaria. La Defensoría del Pueblo ha visibilizado este caso en aras de definir cómo se van a llevar alternamente los dos procesos y ya sabemos que nadie puede ser juzgado por dos normatividades distintas por el mismo caso”, declaró la defensora del Pueblo, Soraya Escobar Arregocés.
La funcionaria también explicó a su salida de la Cárcel Judicial de Riohacha que están buscando que las dos familias no lleguen a un enfrentamiento interclanil, como las dos familias pueden ponerse de acuerdo.
“Son las dos familias las que están sufriendo: una madre que está sin su niña y otra madre que está también sin sus hijas, que es la mujer detenida, que sabemos que es una mujer trabajadora, que todo el mundo la ve vendiendo camarón y obviamente no hay una claridad sobre los hechos”,  reveló Escobar Arregocés.
Tanto la defensora como los miembros de la comunidad wayuu están de acuerdo que lo primero es y lo más importante es encontrar a la bebé que fue raptada.
“Nosotros como wayuu estamos haciendo nuestro trabajo, pero también respetando la ley occidental que hacen su investigación como debe ser y queremos que todo se aclare”, el palabrero Orangel Gouriyú Gouriyú.
Para la autoridad de la etnia wayuu se espera que todas las investigaciones permitan que todo se defina y considera que el hospital tiene que dar claridad porque unas personas salieron con la bebé, porque son responsables.
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