Con alborozo presentó la administración
municipal la resolución de cierre por 15 días del establecimiento de comercio
denominado Chumbulún.
Como complemento al hecho, el Secretario
de Gobierno salió a los medios de comunicación a explicar, que en el período de
tiempo de la sanción se estudiaría si la misma se hace más extensa o se
dictamina el cierre definitivo del sitio.
Según el Secretario, esta medida era
esperada por la ciudadanía, ya que el establecimiento era un lugar de
permanentes riñas, las que en algunos casos habían llegado a ocasionar muertes.

También argumentó el funcionario
municipal, que se tiene reporte de ingreso de menores de edad al sitio.
Con el micrófono en la mano, y sin quien
le refutara, dejó claro que la decisión fue altruista y era necesaria, y que
sería el punto final a la inseguridad y a los desórdenes en Riohacha.
Lo que sí es claro, es que la
disposición obedece a los disturbios protagonizados por vándalos que
departieron el último fin de semana en el establecimiento de comercio, y en el
cual perdió la vida un joven de apenas 20 años.
Sobre esta muerte fue fácil investigar
que, ocurrió en el Barrio Camilo Torres, a escasos metros del comando de la
Policía, y algo retirado del Chumbulún, así se diga que de allí venían. Si a
alguien habría que condenar sería a la Policía y no al Local Comercial.
Y condenar a la Policía, no solo por lo
cercano al lugar del crimen, sino también porque se les llamó por vecinos del
sector donde ocurrían los hechos, no dista más de 100 metros del Comando, y
jamás respondieron al llamado.
El Chumbulún es un sitio de diversión
muy bien organizado, situado en un lugar de fácil acceso e igualmente de fácil
evacuación. Con todos los requerimientos de ley al día, incluido el pago de
impuestos. Sus propietarios personas, con calidades y cualidades que les hacen
dignos de confianza. Lo negativo, no está en la zona rosa de la ciudad, y son
pobres sus dueños.
Si el trato fuese equitativo, y sólo por
poner un ejemplo, se tendría que haber eliminado el Festival Francisco el
Hombre, o ya olvidamos que quienes disfrutaban de él, una madrugada
arremetieron contra los establecimientos de comercio del Centro de la ciudad,
llegando incluso a saquearles.
Junto a la puerta de ingreso al
Chumbulún se lee, en letras bien grandes: “Prohibido el ingreso a menores de 18
años”, que es lo que se estila en los sitios exclusivos para mayores. Que se
cuelan a veces algunos menores que parecen mayores, ocurre en todo evento.
No creo que con el cierre del negocio,
que me parece una reverenda alcaldada, se mejora nada en Riohacha. Proseguirán
el raponeo, los asaltos a viviendas, el fleteo, los atracos a mano armada, el
expendio de drogas, la quema de vehículos, las granadas, la violación, y desde
luego los crímenes, en fin, la inseguridad nos seguirá acompañando.
No es exigir a los negocios legales que
cierren sus puertas, es exigir a los responsables de la seguridad que trabajen.
Pero como siempre: el hilo revienta por lo más delgado. 
Escribió Luis Siosi Pino

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