Comerciantes que se encuentran cerca de dos baños públicos en las playas de Riohacha aseguran que por falta de limpieza, se han visto obligados a resistir malos olores últimamente.

Frente al edificio Las Delicias se ubican más de 6 baños públicos portátiles que son usados por los ciudadanos al pagar una pequeña cuota. Una máquina contratada por los propietarios  se encarga de vaciar todos los desechos acumulados regularmente, además de eliminar olores fétidos. 
Según la versión de vendedores aleñados, los dueños de dos baños azules no retiran con frecuencia los residuos almacenados, situación que produce una constante incomodidad, sobre todo en las noches.
Algunos indígenas wayuu encargados de la venta de artesanías en este sector ampliamente visitados por los turistas aseguran que el olor es insoportable y además, sienten pena con los que visitan las playas.
Los comerciantes hicieron un llamado a la autoridad competente para que intervenga en este asunto, pero todavía no han recibido respuestas claras.
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