Ante las preocupaciones de los padres de familia por la demora del inicio de  clases en las instituciones educativas públicas de Riohacha, el obispo de la diócesis local, Héctor Salah Zuleta, manifestó que entiende el clamor de la comunidad estudiantil, reconociendo que todavía existen dificultades para empezar  las jornadas académicas.
Después de una reunión que sostuvo con el alcalde de la ciudad, Rafael Ceballos Sierra, manifestó que el mandatario municipal se encuentra a la espera de unos dineros provenientes del ministerio de Educación para saldar deudas correspondientes al año anterior.
“En la reunión tratamos el tema de las deficiencias en los centro educativos, puesto que hay muchos niños que no cuentan con aulas adecuadas para recibir sus clases y es bien sabido que necesitamos reconstruir esos espacios y dotarlos de la manera correcta en los sitios que se necesite”, aseguró Monseñor.
El obispo fue enfático al afirmar que años anteriores se han iniciado las clases sin la firma de contratos legales, pero que este año no va a ser de esa forma. “Para no perjudicar a los estudiantes, iniciabamos las clases aún con problemas de contratación, pero sabemos que eso es ilegal y este año solamente estamos arreglando problemas económicos para que tanto los docentes como personal administrativo puedan laborar con todos los requisitos de ley”.
Mientras que se resuelven las dificultades con la educación, muchos padres de familia siguen mostrando su descontento por el manejo que se le da al sistema educativo. Algunos afirman que cada docente debió tener asegurado su trabajo desde antes de iniciar el año, teniendo en cuenta que la mayoría de estudiantes finaliza el año escolar las últimas semanas de noviembre.
La otra preocupación del líder religioso se extiende hacia las condiciones de los  centros etnoeducativos, añadió que la curia seguirá luchando para que este año los niños indígenas más vulnerables se vean favorecidos con ayudas escolares.
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