‘El panga pote’ superó las expectativas de los habitantes de Riohacha y ahora la cuidad no tiene capacidad económica para observarlo en concierto. 

Riohacha ha sido una ciudad exigente, siendo difícil para un artista afianzarse en la capital del departamento. Esto es producto de la bonanza marimbera ya que en cualquier parqueadero o kiosco se presentaban los artistas más consagrados de la música vallenata.
En esas circunstancias, los artistas nuevos han tenido que buscar personas influyentes y muy reconocidas para penetrar a la ciudad. Silvestre Dangond llegó a Riohacha de la mano de un joven inquieto que desciende de una familia reconocida en el ámbito del folclor, Nelson Freyle Barros.
La primera vez que tocó lo hizo gratis, fue hace 12 años en la Avenida Primera, específicamente en Arena Caliente; la entrada costó seis mil pesos . Nelson recuerda que andaba con el CD ‘Mi amor por ella’, debajo del brazo y sus amigos lo burlaban porque a nadie le interesaba escucharlo y mucho menos comprarlo.
“Eso nomas lo oyes tú y la mamá de él”, dice que le gritaban sus amigos. En esa época recuerda que Silvestre no era nadie, apena estaba comenzando en la música y en Riohacha quien no es reconocido en la música o a las agrupaciones pequeñas les dicen ‘panga pote’.
Dijo que conoció a Silvestre por casualidad ya que se encontraba en el Festival del Caimán en Ciénaga y salió en busca de Peter y se topó con Dangond y no tuvo más remedio que servirle de anfitrión, y Manjarrez se sorprendió cuando Silvestre lo nombraba a cada rato y desde ahí se perdió una amistad, pero nació otra.
Luego se encontraron en el Festival de Albania y ahí el artista le ofreció como regalo por la amistad hacer una presentación en Riohacha. “Pero solo Dios sabe qué persona le pone en el camino y tengo mucho que agradecerle a Silvestre Dangond”, dice Nelson Freyle.
Después trajo al artista nuevamente a Riohacha y luego un mano a mano en Ma Ziruma con Peter Manjarrez; también recuerda Freyle Barros que le pidió a su hermana Francisca Freyle, directora de turismo, que le ayudara a Silvestre presentándolo en la Serenata a La Guajira y ella estaba rehusada a subir a la tarima a ese ‘panga pote’, porque no lo conocía nadie y al final el toque fue fiao.
Esa noche estaba esplendida y a la primera no le cabía un alma; Silvestre se subió y le dijo compadre no doy para cantar y las piernas me tiemblan, al final realizó un buen espectáculo.
Cuando salió el CD de La Colegiala, vino nuevamente a Riohacha y se hizo el lanzamiento en la Primera. “Yo tengo dos fechas para traerlo a Riohacha; en junio y diciembre, pero la organización ha crecido y ya la capital no tiene la población para traerlo, porque en la actualidad cobra alrededor de 120 millones de pesos”. 

Aquí aparece Nelson Freyle
Barros, junto a Juan Mario de la Espriella y Silvestre Dangond.
En el último lanzamiento del CD estuvimos conversando y me dijo compadre yo no quiero que usted pierda plata, vamos a ver qué podemos hacer. Yo quiero ir a Riohacha el dos de enero, vamos a ver qué me invento. A los dos días me llamó, vamos a regalarle el lanzamiento al pueblo. No quiero que cobren entrada a la gente, nada de zona VIP y quiero cantarle a la ciudad, porque prácticamente nací allí.
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