Escogió Dios el jueves santo para llevarse a la Tía Negra la única  hermana de mi padre que aun nos acompañaba.
No fue la fecha escogida por el altísimo para llevársela puramente fortuita, era ese el día de los Sacerdotes y fue ella quien a todos nos inculco la fe cristiana y su casa el lugar de encuentro de todos los niños con los sacerdotes talianos del Vicariato Apostólico, allí  conocimos a Santa Rita la grande cuando llego al pueblo en un guacal, allí vimos por primera vez curas de carne y hueso,  a monseñor Livio Reginaldo Fishioni al padre pio al padre Carmelo  al padre Hilario al padre celestino y al padre Marcelo entre otros.
El recuerdo más fresco que conservo desde niño, es de las larguísimas noches cuando anochecía y amanecía con mi vieja junto a mi hamaca cuando yo enfermaba; de sus manos recibí las tomas para aliviar mis males y de su vida ejemplos imperecederos.
La tía consentidora y consentida, fiestera y viajera ha emprendido ya con gozo el viaje a la posteridad, razón suficiente para que el altísimo se encuentre ya especialmente satisfecho y complacido; ya compartió con Jesús el camino misterioso de la muerte y también nos asiste la intima convicción que también con el compartirá la gloria de la Resurrección.
Se queda Monguí sin la última curadora autodidacta, nos queda a las nuevas generaciones su legado de trabajo desde niña cuando quedó huérfana, y su honestidad probada.
La adversidad nunca pudo menguar su fe, perdió a su madre y a su padre todos dos en la plenitud de su primavera, a uno de sus hijos en los primeros años y a todos sus hermanos antes de cerrar sus ojos circunstancias que contrario a lo que se pudiera pensar fortalecieron su amor por La Divina Providencia y ratificaron su devoción por los Santos de su devoción, San Antonio de Aremashain , Santa Rita de Mongui, San Rafael de Albania y San Juan Bautista de Cotoprix.
Tía todos te extrañaremos en los días de festejos, pero también  echaremos de menos tus palabras de consuelo cuando hayamos de llorar nuestros muertos.
Tía comadre espiritual de mi madre por sacramento de invierno y de verano, si le cuentas algo todo lo puede la falta que haces seguramente nos mandara a todos el bálsamo de la conformidad. Tía gracias por todo…descansa en paz.

 

Escrito
por: Luis Eduardo Acosta Medina
-Publicidad-
Compartir