Con
una tranquilidad abismal, con todas las herramientas necesarias y hasta utilizando
psicología los dos apartamenteros se apoderaron de 20 millones de pesos en la
mañana de hoy de la residencia de la líder indígena Zoila Isabel Brito
Inciarte.
Cuenta
su hermana que a eso de las 6 y 30 de la mañana, alcanzó a observar una moto que
venía hacia ella, pero no le puso mucha atención. Minutos después cuando fue
abrir el portón, una persona le colocó una pistola en la nuca, de inmediato
descartó que podría ser de mentiras “el cañón estaba frío, lo sentí pesado, comencé
a obedecer sus órdenes. Camina y sin mirar para atrás”, relató Marisela Brito,
hermana de la atracada y quien había venido de visita.
Ya
dentro de la casa se fue encontrando con los sobrinos y resto de la familia. Todos
debían hacer silencio y estar casi inmóvil; en cuestiones de segundos, los fueron
amarrando con cinta transparente, y cables eléctricos.  Régulo Brito de sus hermanos lo miró fijamente
y se ganó un calibrazo (un golpe en la cabeza con el arma de fuego).
Después
de haberlos amarrados, uno se quedó cuidándolos y el otro se metió a la casa
sorprendiendo a Zoila Isabel Brito Inciarte en la alcoba principal, quien
inicialmente entregó unos tres millones de pesos, la amedrentó con atentar
contra sus hijos, teniendo que entregar el resto del recurso que ascendió a 20
millones de pesos.
Dijo
que solo escuchó el grito de su hijo menor y al perro ladrar, pero después no sintió
nada más, estaba preparándose para asistir a un velorio, de una Autoridad Tradicional
es que amiga de su proyecto político, luego escuchó un pin y se acomodó en la
cama para responderlo y ahí se entretuvo. 
“Cuando
me doy cuenta el hombre lo tengo a unos 40 centímetros, me agarró por el pelo,
me encañó, me pidió el celular y la plata”. Dijo haberlo convencido que la soltara
para buscarle lo que a él le interesaba, que era la plata. “Lo miré a los ojos,
se molestó y me dijo que me pusiera a boca abajo, enseguida me dio impresión que
me iba a violar”, cuenta Brito Inciarte.
Manifestó
que inicialmente le entregó 3 millones y le dijo que no tenía más “usted cree
que va jugar conmigo, mi jefe tiene allá a sus hijos. Eso me hizo flaquear e ir
en busca del resto del dinero; porque prefiero quedar sin plata, pero no sin
hijos”.
Pero
el delincuente quería más, sacó toda la ropa del closet y la tiró al suelo, después
de buscar y no encontrar más, se la trajo para el patio donde tenía en un
cuarto a toda la familia amarrada y amordazada y nuevamente en el kiosco le
dijo que se acostara en el piso y tiró una manta encima.  
Al
final les pidió que no llevaran las llaves de la casa y ni la del carro,  pero no atendieron su suplica, sin embargo; la
inmovilizó al igual que sus familiares. 
Zoila
Isabel Brito Inciarte, es coordinadora del Programa de Alimentación Escolar PAE
en el municipio de Manaure y además es líder indígena del departamento y habita
en la calle 34ª No 13-75 del barrio Los Olivos de Riohacha, lugar donde los
apartamenteros se le llevaron el recurso, que tenía días de estar guardado en
su casa.
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