Desde enero Riohacha no tiene quien controle la movilidad

Desde el mes de enero la capital del departamento de La Guajira, quedó huérfana, porque terminó el contrato que se firmó entre el Tránsito Municipal, Municipio de Riohacha y Policía Nacional para que este último controlara la movilidad en la ciudad.
Aunque el contrato realmente culminó en noviembre pero hubo una prórroga de dos meses y a la fecha no ha podido liquidarlo para realizar otro; porque tanto el Tránsito Municipal, Instram como el Municipio le adeudan a la Policía Nacional más de 280 millones de pesos.

El municipio debe 211 millones de pesos y el Instituto Municipal de Tránsito 75 millones, los cuales pagaría con capacitaciones, bienes y servicios que utilizarían como herramientas para ejercer un mejor control en la ciudad, así lo indicó el comandante de Policía de Carreteras, Capitán Jhon Mario Ayala Mariño.

En la actualidad el Instram ha comenzado con las capacitaciones y se han realizado mesas de trabajo tendientes a buscar alternativas de liquidación del convenio.
Luis Camilo Fonseca
Aclara el secretario de Hacienda del Municipio de Riohacha, Luis Camilo Fonseca, que la Policía no ha entregado el respectivo informe, formalidad indispensable para realizar el desembolso.
Inmediatamente el alto oficial conoció esta información, precisó que desde el mes de septiembre del año pasado la Policía entregó el informe, pero después el ente municipal argumentó que se requería otro informe que contenga aspectos más detallados del convenio.
Mientras todo esto acontece, el municipio contrata a unas personas que se encuentran socializando las nuevas arterias viales que han cambiado de sentido en la ciudad.

En tal sentido, se pronunció Ricardo Miguel Henrique Salas funcionario de la Previsora en Riohacha, indicando que en reunión el director de Tránsito del municipio, precisó que el convenio con la Policía no se ha liquidado porque hace falta un recurso que debe aportar el departamento.

El que no haya convenio vigente con la Policía de Tránsito, permite que la comunidad esté más desamparada convertida en presa fácil para la delincuencia, porque estos uniformados en la calle cumplirían doble propósito; regulan los automotores, la movilidad y además generan un ambiente de seguridad que en cierta forma alejan la delincuencia.
Con la ausencia de los reguladores de tránsito, cada vez que se presenta un accidente se obstruye la vía por un tiempo prolongado porque no hay quien regule. Además, al momento de dirimir el accidente se debe recurrir a la conciliación entre las partes, viciándose el proceso pues es la confrontación del interés de cada uno.
Finalmente, cabe dilucidar el retrocedo de la capital de La Guajira, remontándonos 50 años atrás. Remembrando anécdotas cuando Carchi Henríquez era el Inspector de Tránsito y se presentó un accidente; un vehículo conducido por un guajiro y el otro por un turista; luego de escuchar los descargos le preguntó a cada uno procedencia, perdiendo el foráneo, porque vino de tan lejos a dañarle el vehículo a un coterráneo.

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