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Ante de que los citados: Marlón Amaya Mejía, en calidad de exalcalde de Dibulla e Imelda Henríquez Quintero, exasesora de la oficina de Planeación del mismo ente territorial, el abogado Carlos Mario Izasa, puso a valer su tesis en el sentido que no hubo claridad en la violación de contratación y pidió que se archivara el proceso contra su cliente.

Con este argumento, el Procurador Carlos Arturo Ramírez Hincapié suspendió la audiencia por 10 minutos y luego comenzó, tomando la decisión de anular el auto de citación a audiencia; es decir, nuevamente se formularan bien los cargos y en los próximos días se conocerá la nueva fecha de la audiencia para continuar con el proceso.

Según Ramírez Hincapié, se violó el derecho a la defensa de los investigados y el despacho reconoce que hubo una descripción clara objetivamente, pero no fue lo suficientemente claro para dar a entender no solo a los disciplinados sino a los presentes, en cuando a la violación manifiesta en la regla de contratación.    
“El despacho observa que el elemento objetivo de la culpabilidad es claro, que está presente en el fallo, pero el elemento subjetivo no fue claro en hacer las precisiones determinadas en la ley, no se especificó cuál fue la violación manifiesta en la regla de contratación por lo cual se decretó la nulidad del auto de citación audiencia”, puntualiza Ramírez Hincapié.                Carlos Mario Izasa 
Por su parte, Carlos Mario Izasa indicó que al contribuir al principio de economía y celeridad que también se hicieran iguales precisiones en relación con el principio de ilicitud sustancial de cara a la sentencia 1818 del 2005, es decir, en que termino considera el despacho si su decisión es volver a citar audiencia afectado sustancialmente del deber funcional.
Preciso el jurista guajiro que la solicitud de archivo la hizo con base a las mismas evaluaciones del despacho y que de acuerdo con la ley no le dan la categoría de falta disciplinaria a las conductas que le fueron endilgadas.
Puntualizó el jurista que confía plenamente en las condiciones morales de su defendido, Marlón Amaya Mejía, que es una excelente persona, pero el asunto que se discutió es eminente técnico legal.
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