Tras la carta de desplazado, un documento que brinda muchos beneficios del Estado

El coliseo Eder Jhon Medina Toro fue testigo de las múltiples
denuncias de los hechos ocurridos a muchas personas sobre desplazamiento
forzado y muerte violenta de algún familiar.
Con una carpeta debajo del brazo se paseaba Tomas Alberto
Fragoso Pinto, pendiente de que fuera atendido por las funcionarias de la
Unidad de Víctimas que por estos días se encuentra en la ciudad.
 

Al igual que Fragoso Pinto fueron muchas las personas que se
acercaron a la jornada que se realizó en el coliseo Eder Jhon Medina Toro a
comienzos de semana.
Tres entidades oficiales atendieron durante dos días más de 400
personas: Defensoría del Pueblo, Unidad de Atención y Reparación Integral a
Víctimas, el Ministerio de Justicia y Derecho.
Fragoso Pinto, deseaba obtener la carta de desplazado, dignidad
que otorga muchos beneficios, pero que no alcanza a reponer todo el daño
sicológico, económico y mucho menos la muerte de su hermano Elkin Enrique
Fragoso, quien fue degollado el 26 de mayo del 2005, por paramilitares en la
finca de Alfredo Peralta, en la vereda Rio Negro en comprensión de Palomino.
También conocimos las razones que tiene la señora de Eloisa
Peñaloza Manga, 56 años de edad, de reclamar la ‘bendita’ carta de desplazada;
ya que afirma haber sido desplazada por la violencia en tres partes diferentes
en La Guajira.
Tomas Alberto
Fragoso Pinto
Inicialmente en el sector del Mosca Jerez, de Casa Luminio hacía
arriba, allí el 10 de noviembre del 1997 la Farc mató a Pedro Peñaloza Redondo
y se llevaron de su filas a Anderson Peñaloza quien tenía 11 años y después se
enteraron que murió a edad de 27 años en enfrentamiento con el Ejército y su
cuerpo no lo han encontrado.
A los pocos días, se trasladaron al sector de Naranjal y en un retén
en el sector de Los Moreneros, ésta vez los paramilitares acabaron con la vida
de Enrique Peñaloza, porque supuestamente era auxiliador de la guerrilla.
Finalmente, llegaron a Mundo Nuevo, sector de Pelechúa donde le fue agredido un
hijo; siendo obligado a abandonar el campo y se ubicaron en el casco urbano de
Riohacha.
Como estas tres historias fueron muchas las que sucedieron en La
Guajira; provocando desplazamiento forzado y homicidios; en los años 80 fueron
víctimas de la guerrilla y en los 90 del brazo derecho del Estado colombiano,
los paramilitares.
Según Andrea Pilar García, asesora de la Delegada de víctimas
del nivel Central de la Defensoría del Pueblo, habían muchas personas que nunca
habían declarado, pese a existir dependencia en Riohacha.
Andrea Pilar García
“Eso tiene una explicación y es que a las personas no le gusta
contarle su problemática a un conocido y como dicen pueblo pequeño infierno
grande; prefieren más bien esperar que se presenten estas oportunidades”,
puntualizó Andrea Pilar García.
Se recibieron denuncias de ocurrencias desde el año 1985, hechos
que son muy antiguos que jamás los habían declarado;  y son situaciones en las que a la gente se le
pudieran perder segmentos de lo sucedido, pero nosotros atendemos bajo el
principio de buena fe, indicó la funcionaria.
El Registro Único de Población Desplazada -RUPD- o carta de
desplazado, surgió mediante la ley 387 de 1997 y reglamentado por el Decreto
2569 de 2000.  El objetivo del registro
es tener la información de la población actualizada, según sus características
y especificidades, para poder brindar una atención integral. En el registro se
consignan los servicios que Acción Social y otras entidades del Estado qhan
brindado a la población.

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