En memoria de las que mataron

Cuando matan a un ser querido, parece que el frío de la  tumba se alojara en los huesos de los que quedamos vivos. En ese momento, reconocemos la impotencia humana de devolver el tiempo y evitar el trágico desenlace, de aquellos que hacen parte de nuestra vida por los bellos designios divinos.
Cuando matan a una mujer, por la condición de su género. El luto embarga nuestra alma,
porque no hay coherencia en aquella justificación del “crimen pasional”.

De hecho, no hay coherencia en ningún  homicidio,  como tampoco, hay coherencia en la
impunidad.

 Gracias a Dios, a partir de la lucha de los movimientos de mujeres, la gestión de la bancada femenina en el congreso y “el proyecto Rosa Elvira Cely” el femicidio ya es una conducta tipificada como delito. Este proyecto que lleva el nombre de la víctima Bogotana, quien fue maltratada y posteriormente asesinada por su pareja, puede ser también, el “Proyecto de Wendy” mujer acribillada con dos balas el pasado 22 de mayo en Riohacha.
Así mismo, puede ser el “Proyecto Ermiley Cecilia Mestras Salas” mujer de 35 años y 4 hijos, que hoy representa una víctima más del abuso y la expresión violenta de algunos hombres, quienes creen ser los dueños de nuestra humanidad, nuestro cuerpo y nuestro amor, que no aman y no son capaces de tratar con respeto nuestra integridad.
Como lo ordena la ley, en los casos en los que haya sospecha de existir feminicidio, las investigaciones deberán iniciarse de oficio.  Razón por la cual, como ciudadana que aún cree en la justicia, deseo que la Fiscalía y los organismos pertinentes actúen con toda celeridad en el Caso de Emirley, quien fue encontrada la semana pasada con signos de violencia, en el barrio  Santander del municipio de Maicao.
Por otra parte, es necesario y urgente  que en el marco de la política de discriminación positiva y el fortalecimiento de los proyectos de género; los próximos alcaldes y el gobernador o gobernadora, creen  las secretarías de la Mujer en cada ente territorial, con un plan de acción claro, no más impunidad en los casos de femicidios, no más proyectos de empoderamiento femenino, si no va acompañado de una propuesta de emprendimiento e independencia económica.
Debido a que en muchos casos, la dependencia económica es la justificación de muchas mujeres para soportar espacios de maltratos y violación de derechos. No más machismo, respaldado en la tradición cultural; más bien, fomento de la igualdad, respaldada en los derechos humanos.
Desde hace más tres meses, llevo como lema personal la frase soy una mujer “libre y soberana” y más que en el tema de la libertad, quisiera enfatizar en el concepto de soberanía, definido como el derecho que tiene el pueblo a elegir a sus gobernantes, sus leyes y a que le sea respetado su territorio.
La soberanía es el derecho que tiene la mujer de elegir con quién, cómo y cuándo estar, de crear sus propios principios de vida y que le sea respetado su territorio, es decir su cuerpo.
Escribió Sandy Marcela Barros Corpas

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