En ‘Ocho Palmas’: Club de Leones Capitulo Walapüin de Riohacha, realizó jornada de integración

“Libros para la biblioteca, kits de libros, libretas, lápices y lapiceros, material para pintura, morrales y refrigerios, compartieron las ‘Leonas’ de Riohacha con los niños, niñas, adolescentes y adultos de la comunidad indígena ‘Ocho Palmas’, ubicada en la vía que de Riohacha conduce a la ciudad de Santa Marta”. 
La actividad se realizó en  horas de la mañana del sábado 30 de mayo, por iniciativa de la líder cívica Emilsa Josefina Rojas Atencio, quien se desempeña como vicepresidenta del Club de Leones  Walapüin, de Riohacha.
En la realización del evento coadyuvaron la presidenta de la entidad, Yaneth Raigoza Acuña y un grupo de damas que integran el organismo de servicio humanitario,  que se constituyó en Riohacha el 13 de Febrero de 2014.
El Club de Leones fue fundado en Chicago el 7 de junio de 1917 por el empresario estadounidense Melvin Jones.  Tiene su sede en Oak Brook, Illinois (Estados Unidos),  es una organización mundial de servicio con más de 45.000 clubes,  representación en  206 países y 1.350.000 miembros en todo el mundo.
En octubre de 1917 se realizó la primera convención nacional en Dallas (Texas, Estados Unidos), en la que se aprobaron sus estatutos y reglamentos, además de sus objetivos y su código ético.
La misión de la organización es satisfacer las necesidades de la comunidad, tanto a nivel local como global y su visión es  ampliar sus horizontes más allá de los intereses personales y profesionales, en beneficio de la colectividad.
La jornada comunitaria se enmarcó en el seno de la  comunidad ‘Ocho Palmas’, integrada por 25 familias, donde la Autoridad Tradicional está representada por líder Wayuu Angelina Epinayú.
Los hijos, nietos, hermanos, sobrinos, nueras y yernos de la familia conformada por Rafael Uriana y Angelina Epinayú recibieron las donaciones y agradecieron el gesto humanitario del grupo integrado por las damas del Club de Leones ‘Walapüin’ de Riohacha.
La vicepresidenta  del Club, Emilsa Rojas Atenció  informó que la Gestora Social Ligia Ballesteros Valdivieso se vinculó a la jornada en representación de la administración departamental, con gran parte de las donaciones.
A su vez, la gerencia del Banco BBVA Sucursal  hizo entrega de morrales, carpetas con libretas y útiles escolares, que serán utilizados por los estudiantes de la escuela que funciona en la comunidad ‘Ocho Palmas’, bajo la dirección de la docente Yildris Mejía Tapias, en los grados de primero a quinto de primaria.
La alegría de los pequeños y la satisfacción de sus padres, abuelos y tíos por la visita del grupo leonil, fue la mejor retribución recibida por la gestora de la iniciativa, Emilsa Rojas Atencio y el equipo que demostró que cuando existe capacidad  y voluntad de servicio, son muchas las obras que se pueden realizar en beneficio de la comunidad.
La entrega de las donaciones, compartir un refrigerio en una mañana soleada, ver transcurrir el tiempo entre actos lúdicos y recreativos con los miembros de ‘Ocho Palmas’, es una experiencia que se debe repetir en tantas comunidades necesitadas que están olvidadas y son un punto más en el mapa del departamento de La Guajira.
La inocencia, la confianza y la sonrisa de un niño son la recompensa que deben impulsar iniciativas como las que desarrolló el Club de Leones ‘Walapüin’ de Riohacha, como una muestra de sentido de pertenencia por su territorio, altruismo y sensibilidad social.
Angelina Epinayú y Rafael Uriana, los patriarcas de ‘Ocho Palmas’ prodigaron la hospitalidad de su comunidad, agradecieron el acto como una muestra de confraternidad y dejaron abiertas las puertas de su hogar para integrarse con sus visitantes en una nueva oportunidad.
Allá en ‘Ocho Palmas’, donde no se conoce la energía eléctrica y la luna reemplaza la luz solar, en ese sitio donde la mejor fuente de provisión es el mar, allá donde corre la brisa libremente, sin que nadie la pueda atajar, hasta allá llegó el Club de Leones de Riohacha, liderado por una mujer que necesita un día de 48 horas,  porque las actividades que tiene en su agenda, en 24, no las puede realizar.
En ‘Ocho Palmas’ quedaron impresas las huellas de un grupo de mujeres que quitándole tiempo al tiempo que necesitan para atender las labores que deben realizar en su hogar, llegaron hasta allá para demostrar que cuando se quiere se puede y de lo poco que se tenga se puede compartir con los demás.
Recordando lo vivido en ‘Ocho Palmas’ tenemos la certeza que la felicidad no necesita de tantos insumos.  La felicidad no se compra ni se vende, la felicidad se logra cuando servimos y entregamos todo sin esperar nada a cambio, porque cada obra buena que realizamos, siempre tendrá la recompensa más grande: La recompensa divina que es por la cual debemos trabajar.

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