La metamorfosis que ha sufrido el aeropuerto Almirante Padilla de Riohacha

En 1946 comenzó a funcionar el aeropuerto Almirante
Padilla, solo era una caseta en donde se encontraba el despachador de vuelo y
era una pista sin pavimentar. La empresa Avianca era la encargada de
transportar a los guajiros a la capital del país. Un año después y por el flujo
de pasajeros inició operaciones la empresa de aviación Cóndor.
Al poco tiempo los comerciantes de Maicao agremiados en
Asocoma solicitaron la construcción de un aeropuerto. La Empresa Colombiana de
Aeródromo Eca, propuso construir un aeropuerto en el kilómetro 38 en la vía
Riohacha-Maicao porque solo separaban a las dos poblaciones 5 minutos; pero los
dirigentes de la frontera no aceptaron.
Esa discusión duró muchos años y en 1971 y la empresa
para administrar el transporte aéreo en Colombia se llamó Departamento
Administrativo de Aeronáutica Civil, que comenzó a pavimentar el aeropuerto
Almirante Padilla.
En el año 1976 las empresas de aviación observaron un
buen mercado en el Departamento y además de Avianca y Cóndor, llegaron las
aerolíneas Aerocesar, empresa área de Santander Taxader, Satena, y vuelos
particulares como Texas Petroluim Company.
“Hubo un tiempo que Aerocesar hacía tres vuelos diarios:
dos a Medellín y uno a Bogotá, había mucho más movimiento que ahora donde solo
se ven los vuelos de Avianca”, indicó Adelma Jinette, administradora del
aeropuerto.

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También comenzaron a llegar empresas mineras a La
Guajira, con el firme propósito de explotar su mineral y la llegada de la
bonanza marimbera.
El 21 de diciembre del año 1980 se presentó una tragedia,
el avión de Aerocesar se vino a tierra, por mucho peso iba repleto de
mercancías procedentes de Maicao, cayendo a los 7 minutos de vuelo en
inmediaciones de Perevere, zona rural del corregimiento de Matitas.
Es preciso mencionar que con el crecimiento del
aeropuerto también se dio el de Adelma Jinette, que inició como secretaria en
el año 1971 en el antiguo aeropuerto, con la ayuda de la mecanografía llenaba
la correspondencia, enviaba documentos relacionados al parqueo de los aviones y
el conteo de los pasajeros embarcados diariamente. En el año 1976 ya había
escalado con esfuerzo y dedicación al puesto de administradora.
El aeropuerto Almirante Padilla de Riohacha ha sido testigo
mudo de miles de viajes que salen de la capital de La Guajira. Ahora que se
visiona un futuro promisorio para este emblemático lugar, es menester destacar
su historia y una de las mujeres que estuvo al frente del desarrollo del aeropuerto.
Adelma Jinette
Ella es Adelma Jinete, riohachera que lleva en su memoria
la evolución del Almirante Padilla como si hablar del crecimiento de sus hijos
se tratara.
Adelma puede relatar los pormenores y los detalles
fortuitos o graciosos que percibió sin omitir palabra. Nuevo aeropuerto para
futuros vuelos internacionales.
El 20 de noviembre de 1985 se inaugura el actual
aeropuerto, con una infraestructura que superaba las distintas falencias que
padecía el antiguo, entre ellas la corta longitud de la pista, la cerca de
alambre de púas que trataba de impedir el ingreso de animales, la estrechez de
los espacios, la falta de comodidad y la poca capacidad para recibir vuelos internacionales.

 “Para ese entonces
se visionaba que en años futuros iban a venir más vuelos, que el aeropuerto iba
a llegar a ser internacional. Pensando en esa proyección la Aeronáutica Civil
en Bogotá ordenó construir un nuevo aeropuerto”, asegura Adelma.
Lo anterior  parece
haber funcionado casi a la perfección, hoy el aeropuerto tiene el rótulo de
internacional, aunque todavía no operan vuelos hacia otros países y la
administración municipal espera con ansias que los anuncios esperanzadores de
varias aerolíneas, entre ellas Viva Colombia, para llegar a Riohacha, se hagan
realidad; porque hasta ahora Avianca opera con dominio monopólico los viajes
aéreos.
El aeropuerto tuvo su propia máquina de bomberos con
personal idóneo para atender cualquier emergencia.  Contaba con un médico que atendía a los pasajeros
y al personal interno. Había policías que vigilaban las 24 horas del día y un
conjunto completo de aseadores. La antigua edificación carecía de todas estas
importantes funciones, fue así como en la ciudad se vislumbraba el desarrollo
en materia de viajes aéreos.
En sus inicios el actual aeropuerto Almirante Padilla
empezó en una zona alejada del casco urbano, por tanto la mayoría de
riohacheros apenas alcanzaba a escuchar el ruido de las aeronaves; sin embargo,
a medida que la capital se fue plagando de invasiones, que posteriormente se convirtieron
en barrios, la gente empezó a percibir más de cerca ese estruendoso sonido de
los aviones al despegar.
“La gente que vivía en aquellas invasiones también se
quejaba mucho con la administración porque cuando llovía, se metían serpientes
en sus casas. Nosotros no podíamos hacer nada ante eso. Existía el problema de inundaciones
porque el agua corría desde el aeropuerto hacia los barrios, ahí tampoco
podíamos hacer nada, solamente nos correspondía mantener limpios los drenajes”.
Adelma relata con viva memoria que en la década de los 80
de manera desprevenida un chivo se atravesó en la pista cuando una avioneta se disponía
a despegar. El vehículo sufrió daños en las llantas, pero afortunadamente no
pasó a mayores.
Su labor terminó en el año 1998 cuando Fabián Gonzales
Moscarella fue nombrado para este cargo. El nuevo administrador le delegó a
Adelma de pagadora y almacenista. “No acepté esto al principio pero me tocó resignarme.
Me sentí preocupada y desmotivada; después de estar trabajando con vocación de
servicio y esfuerzo, me bajaron de repente y eso me dio duro”.
En 2008, la Aeronáutica Civil de Colombia invirtió más de
$16 millones en el mantenimiento para el suministro de agua consistente en
instalaciones de tuberías hidráulicas, $7 millones más fueron destinados para
el mantenimiento de la torre de control y $592.629.482 contratados para la realización
de obras de mantenimiento de la plataforma del terminal aéreo.

A finales de diciembre de 2010 la empresa Aeropuerto de
Oriente S.A.S tomó la administración de la terminal aérea a manera de concesión
por 25 años. Hoy en día se espera que el rótulo de internacional no solo sea
una ilusión, los riohacheros quieren ahorrarse los viajes a otras ciudades para
llegar a otros países del mundo.

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