Las tiendas de barrio en Riohacha se visten de amarillo

Los encuentros futbolísticos se han convertido en una razón poderosa para relacionarse con los demás. Pierda o gane Colombia, los hinchas tienen un motivo para sentarse a celebrar.

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–           ¡Oye, quítate, no me dejas ver!

–           ¡Pero párate, tu si eres pechugón!
Y aquel no se levantó.
Desde su moto azul disfrutaría el partido de eliminatoria entre Colombia y
Argentina.
Las calles se veían
desoladas y silenciosas. De momento, el fragor de las motocicletas irrumpía la
soledad, que no es normal en las noches de los viernes. Una tras otra, se
estacionaba frente al lugar que congregaba a la multitud de gente: la tienda de
la esquina.
Años atrás, las tiendas
eran pequeños locales ubicados preferentemente en las esquinas de los barrios.
Hoy día, muchos de esos locales han extendido sus estacas para convertirse en
estaderos populares con panaderías y pequeños restaurantes que invitan a
sentarse para pasar el rato.
Por esa razón, ver un
partido de la Selección Colombia en casa está pasando de moda. Las terrazas de
muchas tiendas de barrio cuentan con televisores, sillas y mesas para comodidad
de los clientes, que suelen ser vecinos del sector.
Adultos, jóvenes y niños
prefieren reunirse en una tienda cercana donde haya televisión y algún espacio
para quedarse. No importa si están sentados, o de pie; si están cansados de
trabajar o si tenían algún compromiso, nada impide que la gente se ponga su
camiseta amarilla y se traslade a la tienda de la esquina.
Un partido disfrutado en compañía

“No aguanta ver el
partido solo. La soledad no sirve para nada”, cuenta Jair Mengual, un vecino
del barrio San Francisco que acababa de llegar, porque, según él, no podía
perderse el compromiso entre los amarillos y albicelestes.
Pero muchos no llegaban
solos. A algunos jóvenes se les veía caminar de la mano con sus novias, y
enseguida encontraban un espacio dentro del lugar atestado de amarillo. Las
sillas no alcanzaban para tanta gente; a los observadores les tocaba quedarse
de pie o camuflarse dentro de los que estaban sentados en el suelo.
Los riohacheros salieron a disfrutar después de la pérdida del partido con Argentina.
Y es que si se recorrían
las calles de Riohacha a las 7:00 de la noche, en ese viernes decisivo del
torneo continental, se toparían con el mismo panorama, pero con las manchas
amarillas de gente pintando de alegría las esquinas de la ciudad.
El fútbol, un encuentro que dispara las ventas

Los tenderos también se
benefician cuando juega Colombia. En estas ocasiones, aumenta el consumo de
bebidas y golosinas; la confluencia de gente dispara considerablemente el
volumen de ventas en las tiendas.
“Un día así puedo vender
hasta 600 mil pesos, cuando se vende entre 250 y 300 en un día normal.
Definitivamente da más resultado”, afirma Fabián López, empleado de un estadero
ubicado en el mismo sector.
A las 7:05 de la noche,
cuando todos miraban expectantes la pantalla plana, el cable que conectaba el
televisor con el tomacorriente comenzó a presentar fallas, y la imagen se fue
en su totalidad. La gente, con el objetivo de no perderse ni un solo segundo
del compromiso, corrió a la tienda que queda justo en frente.
Algunos gritaban y
abucheaban para que se restableciera la conexión, y después de tan solo un
minuto, que pareció eterno, volvieron a ver a los jugadores en la cancha.
“Yo vengo por el
desorden”, afirmó Tonny Peralta, quien demostró su interés por disfrutar el
juego en grupo, con sus amigos, con todos aquellos que compartían su
motivación. Y no solo las personas llenaban el lugar, los gritos de emoción, ya
sea por alegría o decepción, inundaban cada recoveco, cada espacio vacío, si lo
hubiere.
Del otro lado de la tribuna

A pocos minutos de
terminar el partido, se registró un accidente entre un conductor que se
movilizaba en su motocicleta, y que chocó con un vehículo en cercanías del
barrio 15 de Mayo. Por fortuna, no hubo lesionados, pero sí un fuerte llamado
de la Policía a guardar la velocidad en territorio urbano, y más cuando algunos
motociclistas salen a conducir sin medida alguna.
Los encuentros
futbolísticos se han convertido en una razón poderosa para relacionarse con los
demás. Pierda o gane Colombia, los hinchas tienen un motivo para celebrar con
sus amistades y seres queridos, dándole lugar a las emociones que suscitan
cuando el esférico está a punto de entrar al arco.
Quizá esta vez hubo más
lucha en el campo de juego, una lucha inversamente proporcional a las tácticas
necesarias. Sin embargo, cierto es que el apoyo de los verdaderos hinchas no
está determinado por el triunfo o la derrota de su seleccionado.
Desde sus inicios, el
fútbol ha sido el deporte que mueve más cantidad de gente alrededor del mundo.
Esperemos que nuestro pequeño mundo, Riohacha, no se mueva más a los accidentes
e inseguridad cuando nuestra Selección vaya detrás de la pelota, y que en la
tienda de al lado se pueda disfrutar del balompié colombiano con todas las de
la ley.

Escribió Arianna López Ibarra

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