‘Paye’ Almazo hombre de Paz, un hombre de pueblo

Cuarenta días después del secuestro de Rubén Almazo Monroy, uno de los mejores hijos que ha parido Uribia, se siente un gran vacío en el poblado, quienes no entienden el por qué se lo llevaron, ya que vive de su sueldo.
Almazo Monroy al momento de su plagio ostentaba la dignidad de secretario de Gobierno de su Municipio, donde concilió y concertó con sus coterráneos antes de tomar una decisión administrativa.
Cuando se encontraba en su hogar se levantaba temprano,  asumía el compromiso diario con las responsabilidades de su casa, no le cerraba la puerta a nadie para escuchar quejas, reclamos o señales de agradecimiento ante su gestión.
“En toda la casa se siente un vacío muy grande. A medida que uno se va compenetrando con una persona se acostumbra a sus gustos aunque a uno no le agrade eso. A él le satisface mucho servir a la gente y en todos esos momentos lo he estado acompañando”, asegura Piedad Mejía.

-Publicidad-

Todos los días ella guarda la esperanza elevando oraciones a Dios de ver  de vuelta a su esposo. Señala que hasta el día de hoy no sabe porque le dicen ‘paye’, pero solo espera preguntárselo a él mismo cuando lo tenga en frente.
Por su naturalidad y hombre de pueblo, sólo preocupa a sus paisanos que no le suministren a tiempo los medicamentos, porque él se adapta a cualquier circunstancia ya que es un hombre de paz y una persona de pueblo.
Mientras el pueblo guajiro aplaudió la realización del festival de la cultura wayuu, también anhela con ansias ovacionar el regreso de Rubén Almazo.

A Rubén Almazo lo atraen las películas de acción y de suspenso, de vez en cuando contaba chistes cuando llegaba a su casa y ha entregado el alma y el corazón por su familia. “Es muy buen papá, está pendiente de los pasos de sus hijos, siempre atento a cada necesidad e inquietud. Ayer día del padre, se sintió aún más su ausencia”.

Se sentaba a la mesa con su familia a compartir sus vivencias y a contar graciosas anécdotas a pesar de su vida como funcionario público.
Es una persona de buen comer. Le fascinan los guisados: chivo y conejo en coco. Su esposa recuerda que el día que se lo llevaron le guisó un pescado en escabeche (se fríe el pescado y luego guisarlo) “para él representó una satisfacción especial porque hace rato no probaba un platillo como ese”, indicó Piedad Mejía.
Hoy no es un clamor solo de Uribia, sino de La Guajira que le pide  a los captores que lo dejen en libertad que existe una población que espera a su líder para que siga haciendo obras que agradan a Dios y a la humanidad.

-Publicidad-

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here