Aquí estoy presa, pero con la tranquilidad de que no me dejé presionar: Kika Freyle

“He sido perseguida, demandada, denunciada, calumniada, amenazada; he perdido la cuenta de cuántos paros me hicieron liderados y financiados por la oposición y finalmente encarcelada”.

La lectura y sus nuevas compañeras le ayudan a entretenerse. Pensar en que su vida civil y jurídica está cambiando es una prueba a la que está dispuesta a enfrentarse todos los días.

 “…Que la comunidad guajira sepa que muchos me decían que le diera los contratos a mi denunciante; que lo complaciera, que no bastaba con ser honesta, a lo que respondía: el que nada debe, nada teme. Pero aquí estoy, presa y con la tranquilidad de que no me dejé presionar”.

Con estas palabras terminó sus declaraciones Francisca Freyle Mengual, presunta responsable en los delitos de celebración indebida de contratos, concierto para delinquir y peculado, derivados de un contrato para la construcción de viviendas a indígenas de Manaure.

Freyle Mengual, se entregó a la Fiscalía General de la Nación el 16 de enero de 2015, un mes después de que el ente investigador emitiera orden de captura contra la exfuncionaria, quien para el 16 de diciembre de 2014 fungía como Alcaldesa de Manaure, La Guajira.

Hoy, se encuentra recluida en una cárcel de Bucaramanga, Santander, a esperas de que su situación jurídica se resuelva. “Considero injusto que me tengan privada de la libertad, que me hayan cortado las alas en la gestión que venía haciendo por Manaure. Que se valoren y se tengan en cuenta los buenos resultados; creo que el trabajo de campo fue manipulado, algunas autoridades tradicionales lo han manifestado”, argumenta la exmandataria.

Indagatorias preliminares

Las pesquisas resultan contra Freyle por presuntas irregularidades en tres contratos heredados de la administración anterior. “No sé qué pasa con la justicia en mi tierra, por qué de la noche a la mañana me convertí en un peligro para la sociedad y en una amenaza para mi denunciante si él me viene haciendo presión desde el 2012 y todo porque no complací sus intereses personales de forma inmediata con la contratación de dos proyectos”, inquiere.
“… ¿Por qué tanta injusticia?”, se pregunta la sindicada desde su lugar de reclusión en la capital santandereana, a donde fue trasladada porque, según la Fiscalía, en Riohacha no existían las garantías suficientes para judicializarla, teniendo en cuenta que la orden de captura fue emitida desde un juzgado en Bucaramanga.

Y es que la exalcaldesa asegura que fue trasladada a esa ciudad sin tener pleno conocimiento de su proceso. “Me presenté a la Fiscalía acompañada de la Defensoría del Pueblo, y después de los procedimientos legales me dijeron que abordara un vehículo para llevarme al Palacio de Justicia para la audiencia. Me llevaron al aeropuerto a abordar una avioneta con rumbo desconocido para mí, hasta aterrizar en la ciudad de Bucaramanga; no entiendo el porqué de ese operativo”.

Entre tanto, ella guarda todas las esperanzas de que su presunta inocencia acelere el proceso y finalmente la absuelvan de los cargos que la acusan.

“He recibido de todo, he sido perseguida, demandada, denunciada, calumniada, amenazada; he perdido la cuenta de cuántos paros me hicieron liderados y financiados por la oposición y finalmente encarcelada, después del asesinato político de quien consideré siempre mi hermano, Moisés Freyle Mengual”, afirma.


Una vida en prisión con miras a la libertad

Sus días pasan entre los barrotes de un presidio al que nunca imaginó llegar. Ha hecho varias amistades entre las internas, con quienes conversa todos los días; lee mucho, está enterada de todo lo que pasa en el país y en su Departamento, y sobretodo, tiene su confianza y su fe puesta en Dios, palabras que no faltaron en su boca durante la entrevista. “Ya veo las cosas de otra forma, vivo con fe en Dios, con mucha fortaleza, conociendo un mundo que nunca nos imaginamos…”

“…Por algo me sacaron de mi tierra; por aquí nadie me conoce, solo creen lo que dice mi demandante”, esto, además, porque le atribuyen una amenaza que recibió Javier Rojas, miembro de su equipo de trabajo para la fecha en que laboraba. “Jamás he amenazado a nadie, ni personalmente ni a través de terceros, ni desplazado a nadie de su comunidad, ni mucho menos nada que ver con grupos al margen de la ley. Todas estas denuncias que me hacen son falsas”.
Ver a sus hijos todos los días ya no hace parte del estilo de vida de ‘Kika’ Freyle, como muchos le conocen. Le ha tomado meses asimilar su situación, y es difícil acostumbrarse. Exige que se desarrolle la investigación de forma imparcial, que no se les dé lugar a los favoritismos ni privilegios, que todo sea examinado con transparencia.

“A veces siento que soy el chivo expiatorio de la calamidad que han vivido en 500 años los indígenas, que alguien tenía que pagar el abandono y fui yo la elegida”, puntualiza. Junto a sus defensores, Francisca Freyle no menguará la vigilancia que el caso exige hasta que se esclarezcan las actuaciones.

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