En los mismos hechos, dos jóvenes resultaron heridos, quienes enfrentarían los delitos de hurto calificado, porte ilegal de armas y concierto para delinquir.

Dos hombres que aparentemente hurtaban un vehículo de servicio público, perdieron la vida al enfrentarse a la fuerza pública, la noche anterior en el barrio 7 de Agosto de Riohacha.

Las víctimas fatales fueron identificadas como: Luis Carlos Arévalo Díaz, de 16  años, y Willington Samuel Venta Mendoza, de 20 años de edad y ambos naturales de Riohacha.

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De Luis Carlos Arévalo Díaz, se conoció que no estaba estudiando, porque no fue aceptado por las directivas de una Institución Educativa de la ciudad, ya que era una persona desaplicada y los tenía aburridos.

Sobre Willington Samuel Venta Mendoza, se conoció había estado preso en varias ocasiones: en la correccional de menores de Turbaco, estuvo durante año y medio y en la cárcel de Riohacha, purgó pena de dos años por el delito de hurto.

También resultaron lesionados en el hecho: Yeiron David Hernández López, quien presenta una herida superficial en su hombro y Devinson Kaleth Hernández, con una lesión en una de sus piernas.

Según la información de la Policía Nacional, estas cuatro personas llevaban al conductor encañonado, porque pretendían hurtarle el vehículo, y se salvó de ser lesionado en el cruce de disparos porque se tiró del automotor.

El episodio ocurrió después de las 7 de la noche de ayer a la altura de la calle 25 con carrera 5 del barrio 7 de Agosto de esta ciudad, cuando llevaban intimidado al conductor de un taxi marca Chevrolet línea Spark modelo 2015, desatendiendo una señal de pare de los policías del cuadrante. En el procedimiento fue incautado un revólver marca Smith Wesson con varios cartuchos.

Era una muerte anunciada: padre de Willington Venta

Muy apenado se sintió con la sociedad riohachera el señor Reemberto Venta Macea, padre de Willington Samuel, por el daño que su hijo le haya podido hacer “hicimos lo que como padre nos tocaba, educarlo, para que fuese una persona de bien,  pero no cogió el camino correcto y no fue posible controlarlo”.

Le hablaba en tono suave y después en fuerte, pero fue imposible, a tal punto que se marchó de la casa “eso se veía venir por su comportamiento, que no era el correcto, por estarse acompañando por malas juntas”, indicó Reemberto Venta Macea.

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