Isaura Patricia Pereira Pacheco

Por Yusta Mengual, periodista de LaGuajiraHoy.com

1.20 de estatura, 38 años y 2 hijos, en esos números se resume la vida de Isaura Patricia Pereira Pacheco, mujer samaria de nacimiento pero riohachera desde que tiene uso de razón.

Para esta mujer, quien no eligió nacer con enanismo, esta condición no ha sido impedimento para que se sienta como cualquier ser humano que tiene derecho a una vida digna y a una familia.

Es una de las mujeres más queridas por los guajiros, sobre todo por muchas de las figuras públicas del departamento. Esto, debido a su incasable lucha por defender sus derechos y por guerrearse un mejor futuro para sus hijos.

20160503_120309Isaura nació en Santa Marta, llegó a los tres años a la capital de La Guajira junto a sus padres, donde pasó por distintos colegios, hasta graduarse en la Divina Pastora en 1995. Asegura que fue muy inquieta y que le dio bastante lidia a sus padres, pero aun así logró terminar su bachillerato.

Isaura se fue a vivir a Cartagena donde empezó a trabajar en la alcaldía durante el gobierno de Nicolás Uribe Vergara, trabajando como mensajera ganándose 150 mil pesos mensuales. En la misma entidad se capacitó logrando terminar estudios técnicos de Archivo y Secretariado Ejecutivo. Durante 4 años estuvo viviendo en la capital de Bolívar, donde quedó embarazada de su primer hijo, motivo por el cual se regresó a Riohacha.

Carlos Mario y Oscar Enrique, son los nombres de las personas por las que Isaura lucha día a día. Los niños nacieron con la misma condición de ella, el enanismo, a pesar de que el padre mide 1.98.

Todo ser humano tiene derecho a vivir dignamente, y eso era lo que quería Isaura para sus hijos, una vivienda propia. Por eso, decidió irse a Bogotá al Palacio de Nariño, en el periodo de gobierno de Álvaro Uribe.

Un mes recorriéndose las afueras del Palacio con su hijo menor que aún lo llevaba en coche; se hizo amiga de los guardas que custodiaban la zona, de tal manera que estos le daban alimentación para ella y su hijo.

20160503_120539Cuenta que un día llegó la Primera Dama y uno de los guardas le avisó, pero ya era tarde. Estuvo pendiente y la volvió a ver y le pegó un grito “Doctora Lina”, la señora volteó, se regresó  y puso toda su atención en Isaura, quien lo primero que hizo fue pedir disculpas por el grito desesperado que dio.

Pero valió la pena, gracias a Lina, se logró reunir con Álvaro Uribe, quien después de una reunión de varias horas, la mandó en uno de los vehículos privados hasta el hostal donde Isaura estaba hospedada y donde pagaba 5.000 por día.

La petición que Isaura le hizo a Uribe fue una vivienda digna donde pudiera criar a sus hijos.  Este, hizo algunas llamadas a la Guajira, a donde envió 10.000 ladrillos para la vivienda de esta valiente mujer. Sin embargo, nunca se la entregaron.

Volvió a Bogotá, se reunió de nuevo con Uribe quien le dijo que próximamente estaría en La Guajira. Y así fue, en una importante reunión en San Juan del Cesar donde se encontraban diferentes personalidades políticas del departamento, Uribe le permitió a Isaura pedir su vivienda delante de todos, a lo que uno de los políticos asistentes comentó que la vivienda estaba casi lista en Villa Sharin II etapa.

La alegría de Isaura fue tan grande que todos los días iba a la construcción. Desesperada porque no le entregaban la vivienda, aun sin terminar, pidió permiso para lavarla, dejando una de las ventanas sin seguridad. Días después metió a uno de sus hijos por la ventana para que abriera la puerta y se mudó, montó un local de fotocopias, anillados, internet y otras cosas. Actualmente reside en la vivienda, de la que ya es propietaria hace 5 años y en donde vive sola con sus dos hijos.

20160503_120346Isaura actualmente sufre de una enfermedad que es común en las mujeres, el cáncer de mama. Cuando se enteró de la noticia hace 3 años, esta pequeña mujer sacó su debilidad a relucir, creía que era el fin del mundo y que sus hijos quedarían solos; pensó que iba a morir. Se encerraba en su cuarto a llorar, por lo que entró en una depresión que le bajo el autoestima. Pero ahí fue donde se dio cuenta que lo que se siembra se recoge, y todo el amor y ayuda que ella brindó a los demás, le fue devuelto. Muchas de las figuras públicas y amistades que la consideraban, la ayudaron para que fuera a Bogotá a realizarse el tratamiento correspondiente, el cual fue exitoso.

Pero no todo podía ser color de rosa. Cuando Isaura regresó a su vivienda, se encontró con la sorpresa de que se habían metido a robar. Se le llevaron 2 computadoras, una laminadora y otros materiales de trabajo. Eso la destrozó.

Fundó una fundación llamada Grande Sueños FH para personas con enanismo y condiciones especiales. Personas que tienen miedo a la discriminación, argumentando que se sienten menos en una ciudad o país donde todo está hecho para personas grandes.  El eslogan de la fundación es ‘pequeños en estatura y grandes de corazón’,  frase con la que describe permanentemente la vida de los que hacen parte de esta iniciativa.

Isaura, quien salió victoriosa de la primera etapa del cáncer de mama y sin un seno,  está en la segunda etapa del tratamiento, debido a que su seno derecho ya está infectado pero no del todo, por lo que nuevamente será sometida a una cirugía  solo para eliminar el área contagiada. Está recibiendo quimioterapias  y radioterapias, y asegura que es más el dolor que siente al pensar en dejar a sus hijos solos, que el dolor que recibe durante el tratamiento. Las palabras de fuerza para salir adelante son las de sus hijos quienes cada vez que pueden la llenan de besos y abrazos diciéndole “mami recupérate, nosotros solo te tenemos a ti y tú a nosotros”.

20160503_120943Soltera hace 6 años Isaura aconseja a muchas mujeres que hoy en día se echan a morir por ser madres solteras “Muchas madres se ponen a hacer trabajos que no deben ser, y comprendo la situación pero miren el ejemplo mío, yo no tengo ningún trabajo y aquí estoy, he sacado a mis hijos adelante. No he necesitado un hombre, yo sola y la gente que verdaderamente está conmigo ha sido suficiente”.

Isaura posee en su casa una fotocopiadora, con la que mantiene a sus hijos. Ella, con la experiencia de su historia de vida, se ha dado cuenta que ninguna condición física es una limitante para nadie, y como dice el eslogan de su fundación, aunque sea pequeña, es inmensamente grande de corazón.

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