Por Cesar Arismendi Morales

Las primeras células de las entidades bancarias aparecieron en sociedades autárquicas como la de Mesopotamia. Allí se hacían préstamos entre agricultores y comerciantes usando como medio de pago los granos. Este comportamiento evolucionó en la antigua Grecia y en el Imperio Romano, en donde aparecieron los primeros empréstitos acuñando moneda como equivalente de valor de todos los productos. Con el advenimiento del capitalismo, el uso de la moneda se masificó como el representante universal del valor relativo de todas las mercancías. Así se homogeneizaron y crecieron conectados con el mercado internacional. En la actualidad, los bancos como el capital no tienen patria.

Aunque la banca en Colombia tiene sus propios matices, su espíritu global se conserva. Esta se encarga de capturar recursos desde los servicios financieros a bajo costos. En su gestión, lo prestan a los demandantes siempre y cuando estén dispuestos a pagar una tasa de interés. Su racionalidad es una tasa de ganancia, muy a pesar de que sus actividades muchas veces están al borde de la ilegalidad ya que combinan la especulación y los tecnicismos bajo la modalidad de acuerdo, en donde no siempre se garantiza el patrimonio de personas e instituciones. Los bancos toman los beneficios de sus operaciones en condiciones de normalidad y en crisis, socializan sus pérdidas.

La Gobernadora Oneida Pinto ha dicho en diferentes oportunidades que el Departamento está quebrado y que por ello acudirá a las entidades nacionales para declararse en Ley 550 de 1999. También ha informado que no tiene suficientes recursos para financiar el Plan de Desarrollo y con él, mucho de los programas relacionados con la infancia, niñez y adolescencia. Si el gobierno regional tiene problemas financieros ¿por qué no se ha mirado en detalle a los bancos que le administraron las regalías a La Guajira en “tiempos de vacas gordas”?

Nos encontramos en un año fiscal difícil y de “vacas flacas” y si no lo han hecho deberían tomar la iniciativa antes de que sea tarde, ya que el Departamento tiene varias alternativas que pueden generar recursos para atender la agenda social. Podemos hablar de renegociar la amortización del crédito del Plan Departamental de Agua Potable con el Banco Mundial, extendiéndolo por cinco años, lo que libera   un flujo favorable de 60 mil millones de pesos durante los 4 años. Igualmente, recurrir a las entidades bancarias como AVVillas, Banpopular, Banbogotá y Bancolombia, en donde el departamento tiene detenidos desde hace más de 15 años cerca de 40 mil millones de pesos que no se administran presupuestalmente.

Estos son dineros que la gobernadora no puede comprometerlos, pero los bancos si pueden prestarlos. Se mantienen capturados bajo la excusa de los embargos. Se ha demostrado que la mayoría de ellos han sido levantados por los juzgados, pero los gerentes locales hacen caso omiso. Como Secretario de Hacienda comprobé este juego cuasi ilegal y solicité la terminación de las medidas cautelares en múltiples cuentas, pero en esa tarea llegó el cambio de gobierno, acción que requiere concentración y seguimiento al detalle.

De los banco hay que esperar todos los obstáculos, ya que se benefician de un patrimonio que no es propio. La tienen fácil: mientras prestan lo ajeno, los embargos continúan. En AVVillas el listado pasa de 100, aunque personalmente pude levantar cerca de 300.  Hoy parte de los recursos que requiere el Plan de Desarrollo están siendo administrados a libre discrecionalidad por dichas instituciones. Tiene razón Eric Cantona al proponer que es necesario un revolcón en el sistema financiero. Se requiere una banca ética, transparente, democrática, bajo control social, cuya actividad se enfoque a la financiación de familias y de aquellas empresas que sirvan al interés general, y no a la especulación.

-Publicidad-
Compartir