“Para darme dos pastillas nada más”, Víctor Cantillo

Aparece Víctor Cantillo Varela, con su hija Ana Cantillo Arpushana.

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La salud es uno de los sectores más lesionados del sistema público en Colombia. Su agrietado servicio, además de la pobreza y la escasez de medicamentos exacerba la impotencia de por sí visible en miles de usuarios.

Víctor Cantillo Varela es uno de esos padres de familia con pocos recursos económicos que acude al servicio del Hospital Nuestra Señora de los Remedios, en Riohacha, cuando sus hijos enferman.

Viene de Cotoprix, La Guajira, junto con su joven hija Ana Cantillo Arpushana, quien desde hace algunos días padece de una fuerte tos.

Desde las 6 a.m. están esperando que le den unas cuantas pastillas, y solo hasta las 9 de la mañana se las pudieron entregar. “Aquí torturan a uno mucho… Me mandan allá; me mandan acá”, expresa Cantillo con aquel desespero que surge ante la negligencia médica.

“Pierde uno hasta el conocimiento, hasta hambre y sueño le da a uno”, afirma, pues deben hacer largas filas y esperar el tiempo necesario para recibir el medicamento.

Entonces, ¿qué tipo de medicamentos necesita el sistema de salud para que sane completamente? Las promesas de los gobernantes no son tan milagrosas, y la salud está tan enferma que unos simples paliativos no podrán curarla.

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