A trabajar sin excusas

Por : Jhon Jairo Cataño -columnista-

El próximo seis de noviembre de los corrientes, los guajiros estaremos asistiendo al cuarto proceso eleccionario de los últimos cinco años para elegir gobernador y como siempre son más de una decena de candidatos los que a pesar de la crisis profunda en la que hoy nos encontramos, aspiran a dirigir los destinos de este departamento.

Aunque a su gran mayoría hoy no se les conocen las propuestas, eso no los exime del verdadero diagnóstico que deben tener sobre los ingentes problemas en los que hoy nos encontramos los más de un millón de habitantes de este territorio, pues se puede decir que la gran mayoría de precandidatos, han vivido toda su vida en este departamento.

La crisis financiera, los altos índices de pobreza extrema, la desnutrición infantil, la quiebra del sector hospitalario, la falta de acceso al agua por parte de la población Indígena, la desconfianza de nuestros conciudadanos en la institucionalidad gubernamental, el desprestigio a través de los medios, la corrupción, el desempleo, la inseguridad, entre muchos otros problemas, deben constituirse en la agenda obligada en sus programas de gobierno para quienes espiren a asumir las riendas de este potro de tamaño departamental.

La expectativa es inmensa ya que los ojos del país están puestos en La Guajira, sus habitantes hoy más que nunca demandamos de un gobierno que sin apelar a las excusas, siente las bases para reconstruir al departamento en todos sus ámbitos, un gobierno planificador, gestor, proactivo, diligente, transparente y sobre todo muy creativo para generar consensos entre nosotros mismos y persuadir al gobierno nacional para que le devuelva a La Guajira y a su gente, los recursos y las obras que se necesitan para salir de la crisis.

Lo anterior porque se ha vuelto costumbre por parte de algunos gobernantes que luego de ser elegidos, se ponen un retrovisor y los problemas del ente territorial más que constituirse en un reto para dar respuesta inmediata a las necesidades ciudadanas, son utilizados como excusas sin argumentos para ahondar en realidades ya por todos conocidas, denotando no solo la incapacidad del gobernante y su equipo para asumir la responsabilidad a la que aspiró, sino además generando un sentimiento de frustración en la comunidad a quienes les corresponde postergar su indeclinable deseo que por fin podamos vivir en un departamento donde las políticas de gobierno busquen mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

La situación está planteada y como dice el dicho, en guerra avisada no muere soldado, los candidatos apenas comienzan la faena y una vez superado el plebiscito, el país y los medios inclinaran su mirada hacia el norte, vuelve nuevamente la estructuración de los bloques entre los caciques tradicionales, los arreglos, los puerta a puerta, los discursos, los debates, las caravanas y al finalizar la tarde del próximo seis de Noviembre ya tendremos un nuevo gobernador, que en los días subsiguientes y sin aplazamientos debe comenzar a dar resultados inmediatos para superar la grave situación económica, política y social en la que nos encontramos.

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