El cementerio de Riohacha es de todos: Sonia Bermúdez

Al final el ataúd fue guardado en la morgue y en la mañana de ayer llevado al cementerio Gente Como Uno.

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La decisión adoptada por la curia de cerrar el cementerio de Riohacha a las 6:00 de la tarde, ha generado una polémica que pica y se extiende. La señora Sonia Bermúdez Robles, sepulturero de tradición exige que se le entregue una llave para entrar y salir a la hora y el día que sea necesario, para evitar que se sigan registrando casos como el ocurrido el fin de semana anterior, cuando resolvió llevar hasta la puerta de la Alcaldía, el cadáver de una persona porque no había donde llevarlo.

El hecho, además de llamar la atención, ha despertado toda clase de opiniones, la  mayoría de ellas orientadas a exigir una pronta solución a este problema. Como se sabe, la morgue fue inaugurada en el año 1976, bajo la dirección de médico forense Luis Cotes Barros y con el aporte valioso de la familia Cotes: Alfonso Cotes, Miguel Cotes, José Cotes, Luis Sánchez Cotes, Francisco Sánchez, Nicolás Cotes y Carlos Cotes.

Ante esta problemática Sonia Bermúdez Robles indicó que, “todo cementerio por ley debe tener una morgue. La de Riohacha, fue construida con la ayuda de unos pocos para bien y beneficio de todos. Entre las entidades que contribuyeron a esto estaban Lotería de La Guajira y la Alcaldía Mayor de Riohacha”.

En ese sentido, Sonia asegura que la morgue que se encuentra dentro del Cementerio de Riohacha no debe desaparecer, pero la Iglesia Católica ha construido al lado de una de las ventanas y eso le quita ventilación. “El cementerio de Riohacha es de todos los riohacheros”, dijo.

Además agregó que la morgue fue restaurada por iniciativa de ella, toda vez que en ese entonces estaba inservible, “fue con la anuencia del alcalde de ese entonces, Jaider Curiel Choles en el año 2007, le expliqué la situación y me dijo que la organizara para que la fundación Gente Como Uno, pudiera realizar las necropsias a las personas de escasos recursos económicos a los NN”.

Destacó Sonia Bermúdez que en Riohacha existe la necesidad de tener esta morgue disponible para las personas de escasos recursos, que no tienen donde preparar a sus muertos, teniendo en cuenta que los difuntos no pueden prepararse en sus casas por cuestiones de salubridad y además la Fundación no tenía para pagar  los 100 mil pesos que cobran las funerarias por el alquiler de la sala de preparación.

“La muerte no tiene hora, ni fecha en el calendario. Yo en varias ocasiones he llamado al padre Jefferson y a veces no lo consigo. Entonces, si el Padre no está, qué se hace con el muerto, por eso decidí llevarlo a la Alcaldía para que esta la administración Distrital le diera solución al problema”, precisó Bermúdez Robles.

Finalmente, argumentó Bermúdez Robles que “como yo no tenía donde velarlo, se lo llevé al Distrito y se lo puse en la puerta, eso fue lo que pasó y por eso se ha formado todo un escándalo”.

 

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