Habitantes del barrio El Bosque de Maicao están perdiendo las esperanzas

La comunidad siente que tiene hasta las esperanzas perdidas y todavía no se ha resuelto el problema.

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Por: Alcídes Alfaro – Corresponsal Maicao

Los habitantes de la calle 6, entre carreras 10 y 1 olvidaron los años que tiene el problema de las aguas residuales que recorren el barrio. Lo cierto que es que aún sigue latente. Lo que si recuerdan es que han visto pasar muchísimas administraciones y sus alcaldes, los mismos que han ido a solicitarles el voto para llegar al primer puesto público sin que se interesen en el ambiente inhumano en que desde hace tiempo viven

Las aguas putrefactas que emanan de los manjoles del sector, son el dolor de cabeza de los habitantes del barrio El Bosque y lo peor es que ya no ven cura a su mal.

El problema es por un daño que no ha sido posible corregir y que solo le han puesto pañitos de agua tibia para lograr disipar por pocos días el olor a fétido, pero luego de un tiempo la situación vuelve a ser igual o tal vez peor.

Esta situación ha creado un ambiente insoportable. Los malos olores hacen parte del diario vivir en el sector como la canasta familiar. Esto ha traído plagas, enfermedades y hasta daño  físico en personas, pues dos señoras de avanzada edad se han caído al cruzar la calle.

“Estos olores son horribles, se meten a las casas, al cuarto a toda hora, a la hora de la comida durmiendo, o en cualquier momento este uno haciendo lo que esté haciendo” dicen los afectados.

Hace pocas semanas, la administración municipal, ante unas duras protestas que incluyeron palabras fuertes en contra del mandatario, la alcaldía  ordenó unos trabajos para mitigar el impacto de los malos olores, pero fue solo eso, para mitigar porque a los pocos días la situación volvió igual o peor, tal y como se evidencia en este momento. Como en anteriores ocasiones, a los  habitantes del sector afectado solo les queda colocar algunos obstáculos para evitar el tráfico vehicular porque con esto también afecta la situación, ya que la velocidad con la que conducen por esta zona hace que el agua sucia llegue hasta las puertas de las casas y toque a los transeúntes, que incluye estudiantes, por ser una área donde hay varios colegios y escuelas, así como uno de los parques de la ciudad más concurridos.

“Esto está seco y de un momento a otro se rebosa y se inunda toda la calle y es ahí cuando comienzan los malos olores que contamina todas las casas, se incrementan las plagas y la convivencia se vuelve imposible”, asegura Guillermina Santiago, una habitante del sector que lleva todos los años que tiene el problema viviendo en la calle 6, donde están los manjoles municipales que causan el malestar al saturarse.

Aunque el problema lleva varios años, las personas adultos que han sufrido caídas por culpa de lo jabonosa que queda la calle, esperan que les ayuden a recuperarse como la señora Eloisa Pájaro quien sufrió una caída, y desde ese momento ella considera que ha quedado invalida porque su brazo derecho no le sirve, debido al golpe que recibió al caerse cuando intentó cruzar la calle para ir a la tienda.

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