Todos por la Paz; La Gran Apuesta después del Plebiscito

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Por: Miguel Ángel Lugo Romero, -Columnista

Es inexpresable la desilusión y tristeza que abrigué a las 5 p. m. del dos de octubre al culminar las votaciones por el plebiscito. Estoy seguro de que así como yo, muchos de los votantes que acudieron a las mesas de votación con cierta expectativa por alcanzar lo anhelado por muchos, un acuerdo de paz, justo y coherente producto de una negociación y no de un sometimiento, están también desilusionados.

La virtud teologal de la Esperanza me mantuvo en pie hasta el momento en que se refrendaba el SÍ o el NO. Finalmente, primó el miedo divulgado por mitos que bajo un discurso sostenido nunca promovió cambios estructurales y negociables sino pretensiones que en el intrínseco buscan la rendición de un movimiento guerrillero.

Sólo imagino a quienes directamente reciben la guerra, trato de ponerme en su lugar, aunque sé que es difícil desde el confort en que subrayo esta columna, el mismo confort que ostentan quienes palabras más, palabras menos, me han dicho que ″a la guerrilla hay que acabarla es a plomo″. Desde un buen TV es fácil optar por el NO.

Ganaron por una diferencia mínima que aplaudo no fue el SÍ el que venció por dicho margen,  de un lado hubiesen exaltado el posible fraude o en mi opinión este acuerdo hubiese resultado sin legitimidad. A eso hay que sumar una abstención del 62.5%, que se dio en regiones como la nuestra por el fenómeno natural Matthew, o porque evidentemente para este segundo plebiscito en la historia de Colombia, las maquinarias no movilizaron a los votantes.

Tengo que decirlo o por lo menos en mi región las personas voluntariamente salieron a ejercer su deber, no fue una elección como muchos han dicho sin garantías para los del NO y un derroche de recursos para los del SI, los del SI gozaron de mayor espacio publicitario sencillamente porque la mayoría de partidos apoyaron los acuerdos y por derecho captan un mayor tiempo en los medios de comunicación.

Pese al limbo jurídico y político en que se encuentra el país, quiero ser optimista en un contexto nebuloso e incierto, ya que jamás había sentido tan cerca el momento que las balas dejaran de tomar el lugar de la democracia participativa. Valido el mecanismo de participación popular para democratizar los acuerdos y al valiente Presidente que, sin obligación, decidió someter lo acordado a la expresión popular.

Espero que el Ex presidente Uribe, en su llamado al Pacto Nacional, y bajo su impecable liderazgo entienda que las FARC están negociando un acuerdo en calidad de movimiento insurgente porque bajo su ideología y naturaleza política, siempre han propendido por alterar el Statu-Quo y no hacer parte de él; Uribe debe entender eso para empezar renegociar, lo guerrilla no ha hecho parte de las instituciones ya que sus formas de combinación de lucha han fracasado, no es lo mismo el Acuerdo de Justicia y Paz que el posible trato con la guerrilla.

Finalmente, hago un llamado a los del SÍ y a los del NO para que nos demos un abrazo, en momentos como este debemos honrar la voluntad de un pueblo, nunca se trató de un acuerdo perfecto, veamos esta crisis como la oportunidad para que se involucren todos los sectores de la nación, si antes no acudían al llamado del gobierno ahora es menester la presencia del sector triunfador en el plebiscito para que procuren salidas y que la ilusión de edificar un país en paz no se desvanezca.

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