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La ‘invasión’ de los ‘venecos’ a Maicao 

En cualquier sitio se estacionan y montan su venta. Aquí es la exhibición de ropa de segunda.

Por: Alcídes Alfaro – Corresponsal Maicao

La sorpresiva y masiva ‘invasión’ de ciudadanos venezolanos que se ha notado en de Maicao, tras las dificultades económicas, financieras y políticas que se están viviendo en el vecino país, creó las incomodidades propias de una visita sin previo aviso y que comenzó también a desestabilizar la situación de vivienda, estadía y el mercado laboral de quienes disfrutaban con algunos inconvenientes los habitantes de esta ciudad, receptora de una población flotante de Colombia.

Para algunos pequeños y medianos empresarios, resultó una lotería la llegada de los vecinos que, ‘apretados’ por la falta de empleo y oportunidades, ofrecieron su mano de obra no calificada al servicio de los maicaeros y pagando menos comenzaron a sacar a los nativos de las empresas.

Los automotores de Venezuela, traen diariamente venezolanos, sin papeles a trabajar en Colombia y muchas veces a delinquir.
Los automotores de Venezuela, traen diariamente venezolanos, sin papeles a trabajar en Colombia y muchas veces a delinquir.

Los albañiles y demás trabajadores de servicios similares, hoy se apuestan diariamente en los alares de la Casa de la Cultura, esperando que alguien les ofrezca para hacer una ‘marañita’, porque el espacio que antes tenían ahora no les pertenece sino a los venezolanos quienes trabajan por menos dinero.

Mientras esto sucede, un pelotón de venezolanos ejerce el comercio informal con la venta de medicamentos, artículos de cocina, plásticos, agua, gasolina, comestibles, artesanías, frutas, ropa de segunda y detergentes.

La actividad es diaria. Por la mañana llegan muy temprano, se ubican en el sitio más atractivo para ellos, donde se note importante flujo vehicular, pues de ahí se desprenden clientes potenciales y sin pagar un solo peso de impuesto, usan los espacios municipales para trabajar, sin obstáculo alguno. Solo basta con tener un poco de ingenio, poner sus mercancías y el negocio está hecho.

A propósito, otro de los negocios muy productivos resultó ser el de la prostitución. Decenas de damas que venden amor y que están siempre al servicio del público, se encuentran ubicadas estratégicamente en los hoteles y residencies del centro hasta donde llevan sus clientes luego de la conquista en las esquinas y muy cerca de estancos.

Los venezolanos salen a vender de todo y lo mejor es que lo logran. Aquí esta extranjera vendiendo plásticos.
Los venezolanos salen a vender de todo y lo mejor es que lo logran. Aquí esta extranjera vendiendo plásticos.

Para las autoridades esto no ha sido fácil: la invasión de ‘venecos’ le ha traído a la ciudad, una serie de dolores de cabeza, debido a que, mientras muchos se ganan la vida decentemente, otros hacen alianza con atracadores de vieja data y les enseñan sus mañas para arrebatarles las pertenencias a los ciudadanos de bien y si es preciso y necesario, asesinarlo en caso de oponer resistencia.

Para los ciudadanos venezolanos, no significa ninguna preocupación trabajar en Maicao y luego huir a su país, cualquiera que sea la actividad  sin pagar ningún tipo de impuesto, pues luego de las 4:00 de la tarde, se suben a las flotas de su país y hasta el día siguiente.

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