Tejiendo oportunidades a través de la cultura

Tejer para Paulina se volvió su sustento de vida y el de su familia.

Por: Florencia Carrillo Ojeda

Paulina, es  una mujer indígena del municipio de Hatonuevo, en el departamento de La Guajira, tiene 62 años de edad y es  madre de cinco hijos, ella hoy no hace parte del 46% de la tasa de desempleo que existe en el municipio, gracias a que con sus manos teje oportunidades.

Acostada en un chinchorro en su humilde casa, ubicada alrededor del arroyo nos cuenta: “cuando yo empecé a tejer no era con aguja, era con palito, yo andaba atrás de unos chivos y el ganado y esos palitos se me perdían, yo aprendí a tejer más cuando mi tía me encerró, en medio de la soledad ella me entrego unos hilos, en ese encierro me dediqué a tejer y tejer hasta ser casi una experta”, dice Paulina con voz un poco tímida pero segura.

Tejer para Paulina se volvió su sustento de vida y el de su familia. Las cosas eran difíciles y no encontraba donde trabajar, por lo que decidió aplicar sus habilidades adquiridas con las manos, lo que más había aprendido mientras el encierro era su único compañero… tejer.

Paulina, es  una mujer indígena del municipio de Hatonuevo, en el departamento de La Guajira, tiene 62 años de edad y es  madre de cinco hijos.
Paulina, es una mujer indígena del municipio de Hatonuevo, en el departamento de La Guajira, tiene 62 años de edad y es madre de cinco hijos.

En un país con un índice de desempleo tan alto como Colombia aún hay hombres y mujeres que a pesar de la adversidad han logrado construir sus sueños, empresas y salir adelante en medio de las escasas oportunidades que rondan no solo al país sino que se agudizan en La Guajira.

El desempleo,  es quizás uno de los problemas que más agobia a las familias colombianas,  pero en medio de esas dificultades surgen ideas para sobrevivir ante la falta de dinero y las ganas de sacar adelante a sus seres queridos.

Cuando hablamos de desempleo, imaginamos los cientos  de familias que sobreviven con un mínimo o peor  aún aquellas que viven del rebusque, esas  que viven del trabajo informal.

Cada año, millones de personas  continúan en la búsqueda de conseguir un  empleo que les permita mejorar su calidad de vida y seguir adelante. Según el Departamento Nacional de Planeación, DNP, a julio del 2016 la tasa de desempleo se ubicó en el 9.8%, es decir que de la población económica activa que tiene el país de 24.070.000 persona, 2.370.00 están desocupadas.

Según estudios arrojados por el Dane y por la secretaria de Desarrollo Departamental de La Guajira  en el año 2014 La Guajira ocupaba el primer lugar en desempleo  con un índice de 46.87%, en el 2015 su posición fue del 7.2%, en los municipios del Departamento el desempleo es alarmante: Riohacha con un 49%, Dibulla con un 50%, Maicao 46.52%, Manaure el 42%, Villanueva 48%, Fonseca 26.8%, Distraccion 66.5%, san juan 50%, El Molino 53%, Urumita 46.6%, Barrancas 55%, Albania 53% y Hatonuevo 42%.

Volviendo al caso particular de Paulina, ella cuenta que al principio era muy difícil, la gente no le daba el valor que el trabajo tiene y a eso había  que agregarle que con la difícil situación, la gente prefería comprar comida u otras cosas,  antes q tener una mochila o un chinchorro en su casa, tejido por las manos de esta mujer emprendedora.

Ante esta situación, “empecé a caminar y caminar preguntándome dónde iba  a vender mis mochilas y decidí llegar a donde los guardias. Ellos fueron  mis primeros compradores”.

Después de un  tiempo, desafortunadamente Paulina vive uno de los momentos más difíciles de su vida, pues tuvo que enfrentar la pérdida de un hijo. En estado de depresión y tristeza, un día un amigo se le acercó y le ofreció un curso sobre cómo llevar su empresa y como superarse y fue entonces donde esta mujer Wayúu de 62 años decidió formar  el grupo Are Wajira, son 17 mujeres que lo conforman entre los municipios de Barrancas y Hatonuevo, son 17 mujeres que día a día con sus manos tejen sueños.

Paulina cuenta que en este proceso  ha contado con su hija Paula quien se  convirtió en su mano derecha y con la ayuda de ella registran la empresa ante la Cámara de Comercio de La Guajira y pese a la difícil situación económica siguen caminando, tocando puerta y mostrando su trabajo.

Por cosas de la vida una noticia falsa un día trasmitida por radio, la ayudo a convertirse en su mayor proveedor.

Decidió formar  el grupo Are Wajira, son 17 mujeres que lo conforman entre los municipios de Barrancas y Hatonuevos
Decidió formar el grupo Are Wajira, son 17 mujeres que lo conforman entre los municipios de Barrancas y Hatonuevo

La noticia informaba: “que el Hotel Waya  invitaba a las mujeres que realizaban artesanías Wayúu y que vivían en la zona de influencia del área minera a una reunión en el hotel, donde debían traer muestras artesanales”.

Con voz un poco entre cortada Paulina comenta: “Siempre escuchábamos noticias con la esperanza, que en algún momento dieran esas noticias buenas donde nosotros podíamos  llegar y vender nuestro productos”.

Un poco desanimada y ante la insistencia de su madre,  Paula decide llegar al lugar donde se convocaba para las exposiciones artesanales. “Yo la verdad fui de ver la insistencia de mi mamá y de ver que se dedicó a realizar las mejores artesanías que sus manos han hecho, con la esperanza que algo bueno estaría por pasar”, dice Paula.

“Llegue entonces al hotel, aun ni siquiera lo habían terminado, me acerque muy amablemente, me atendieron pregunte y me dijeron que ellos no habían convocado a ninguna reunión pero sin embargo me hicieron pasar a la oficina de talento humano. Allí desafortunadamente ratificaron que el hotel no había convocado a reunión, pero me dieron la oportunidad de mostrar mis productos y me pidieron ,mis datos para más adelante”.

Y así fue, cuando ya el hotel estaba por realizar su inauguración las llamaron, al igual que a otras artesanas y gracias a la calidad del producto, la creatividad y la perseverancia fueron seleccionadas.

Desde ese momento Paulina y Paula provén al hotel Waya el 70% de las artesanías que allí se ofrecen y con las que se decoran el hotel.

Su seriedad, la calidad de sus productos y la perseverancia por sobrevivir en un país, un departamento y un municipio que ofrece pocas oportunidades laborales, en medio de la guerra y las adversidades fueron la principal arma para luchar y perseverar en sus sueños.

Hoy su trabajo del 100%, el 70% se queda en el hotel Waya, entidad privada que ha generado progreso y desarrollo para La Guajira, el 20% en Palomino en un hotel al cual ellas proveen y el 10% a compradores del común.

Su trabajo, su seriedad y la organización de la empresa le han permitido a estas mujeres seguir adelante y fue gracias a todo esto que un día también la ruta 40 de motorizados que cada año llega a La Guajira les dono 15 conos de hilos a través del hotel Waya, donde se seleccionó entre diferentes grupos la donación.

Cuenta Paula, nos sentamos con ellos y nos preguntaron que queríamos y nosotras dijimos, “no queremos plata, ni mercado, ni tanques, queremos materia prima, queremos mostrarle a ustedes que aquí en La Guajira hay gente trabajadora, gente que pese al desempleo, la desigualdad y la corrupción  sigue luchando por su empleo, vamos a mostrarle a ustedes que en un año cuando vuelvan esta donación ha sido multiplicada”.

El desempleo cada día aumente en Colombia pero Paulina, Paula y esas 17 mujeres hoy, son un ejemplo para el 9.8% de la población colombiana que se encuentra desempleada… esta es una muestra que si podemos cumplir nuestras metas, si podemos tejer oportunidades, aún hay voces que gritan si se puede.

Paulina y su hija, junto a esas 17 mujeres seguirán tejiendo oportunidades y trasmitiendo sus costumbres y usos a sus generaciones y enseñándole que el mayor tropiezo es el que tu mente misma pone.

 

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