Los padres de familia que habitan en el corregimiento de Paraguachón, debieron colocar una cadena, para pedir que les ayuden con la alimentación de sus hijos.

Por Álcides Alfaro Guerra -Corresponsal Maicao.

Mientras el orden público está alterado en varios Estados de Venezuela, en Maracaibo se han presentado saqueos, en Ureña un grupo de mujeres rompió barreras de seguridad y pasaron a Colombia, en algunos bancos les dan un papelito con la promesa que después les entregan el dinero a quienes llevan el billete de 100 bolívares, hay una población rural en Venezuela que perdió su dinero por la distancia de los bancos, en Caracas la capital, es donde menos resultó afectada la población porque hay mayor concentración de bancos y población bancarizada.

En Venezuela todo pasa. Hasta se discute que, qué tanto le tocaba a Maduro esperar que llegaran los nuevos billetes para recoger el de cien bolívares para que la gente recibiera su plata y no generar el caos.

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La población fronteriza es quizá la más afectada por la otra determinación del cierre prolongado de la zona de confín de Estado entre los dos países.

Paraguachón, una población corregimental, ubicada a 8 kilómetros de su cabecera municipal Maicao, en el Departamento de La Guajira, al norte de Colombia, al margen de la frontera con Venezuela y donde culmina la transversal del Caribe, por ejemplo, sufre y de qué manera las consecuencias de la decisión unilateral del gobierno vecino por el cierre de fronteras.

La situación se complica

La situación llegó a tal extremo, que sus habitantes, padres de familia concretamente, decidieron apostarse en el puente que une la Raya con la Población para literalmente pedir limosna porque no tienen donde trabajar para llevar el sustento a sus hogares.

“Nos ha tocado ponerle el pecho a esto con mucho ánimo, porque no es todo el mundo que está preparado para pedir”, le contó Argetino Bayuelo, uno de los padres de familia y miembros de la Junta de Acción Comunal a los periodistas que los visitaron.

“La necesidad nos ha obligado, empezamos el viernes con 14 padres de familia y hoy (sábado), estamos 14 más y ahí nos vamos rotando porque no solamente son estos 28, es toda la población que tiene necesidades que cubrir” dijo. Paraguachón, un pueblo tradicionalmente abandonado por los gobiernos.

Asegura el vocero comunal que a esto los han obligado los gobiernos que los han mantenido históricamente en el abandono, porque la frontera la cierra Maduro cuando quiere y la abre cuando le parece y al gobierno colombiano no le importa si en Paraguachón la gente se acuesta sin comer o si no tiene trabajo.

Asegura Bayuelo, que los súper héroes como los políticos que ocasionalmente van por votos al corregimiento tampoco se manifiestan, a pesar de que con la mala situación que han vivido los paraguachoneros estos les responden porque es una población que le gusta votar pensando en que más adelante ellos (los políticos) los pueden ayudar.

Argetino Bayuelo

“Nos sentimos desamparados, no ha venido nadie ni de cancillería, ni de gobernación ni de alcaldía. No ha venido nadie, nadie, nadie, nadie. Nosotros estamos pensando que ellos como que creen que esto es Venezuela. Esto no es Venezuela, mi cedula es 79.680531, yo soy colombiano, entonces porque el gobierno nos abandona de esta manera, teniendo las formas y la obligación de ayudarnos”, expresó el líder comunal visiblemente molesto y sentimental, al tiempo que agregó que “esto da tristeza ponernos nosotros en esta situación de mendicidad buscando que un carro nos atropelle, porque por aquí pasa mucha gente borracha”.

Los padres de familia de Paraguachón montaron su peaje con cabuyas y troncos aunque no obligan a nadie a que les dé, pues el que da bien y el que no da también pasa sin problemas.

La jornada de pedir, comienza a las cinco de la mañana hasta las seis de la tarde, tiempo en el cual, la mayoría de los padres se llevan hasta 30 mil pesos.

Este año, se estima que 17 familias han tenido que huir de Paraguachón en vista de la mala situación económica por la que atraviesa la población fronteriza.

“Yo quisiera que cualquier político se viniera a pasar un día solamente a pasar un día en Paraguachón, para que se den cuenta como vive el paraguachonero. La fuente de empleo es allá en la Raya y eso está solo. Esto es un pueblo fantasma” advierte Bayuelo.

Por su parte los usuarios de la vía, colombianos y venezolanos que usan las trochas cercanas al puente para cruzar la frontera les colaboran sin ningún inconveniente, al escuchar que es una colaboración para la comida de sus hijos.

Al final de la jornada, al caer la noche, los desempleados padres de familia cuentan el dinero y se lo distribuyen en partes iguales entre los que participaron en la colecta diaria y esperan que otros papas vengan al día siguiente para seguir en la faena donde el Puente sobre el rio Paraguachon los espera con sus sonidos nostálgicos de las pocas aguas que cayeron recientemente.

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