Sandra Aguilar Granadillo, artesana Wayúu, quiere ver progresar el mercado artesanal en la Primera.

Es común pasar por la calle Primera de Riohacha y ver los centenares de artículos Wayúu que son ofrecidos a diario por artesanos nativos que ya forman parte de los atractivos turísticos que ofrece esta tierra.

Durante años la artesanía Wayúu ha atraído al turista que tras su visita siempre busca los artículos propios de La Guajira, los cuales son realizados y tejido a mano por hombres, mujeres y niños que ven en este arte su fuente de trabajo.

Los artículos son muy variados, van desde mochilas, guaireñas, chinchorros, manillas y cuanta prenda de vestir o usar se les ocurra diseñar; y es esto lo que hace valiosa su arte puesto que los Wayúu se caracterizan por ser diseñadores empíricos.

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Desde hace años la calle Primera ha servido como plaza de exposición para estos artistas que diariamente muestran sus artesanías con orgullo al visitante que llega desde el interior del país o desde cualquier lugar del mundo, quedando encantado con los múltiples colores y diseños de las mochilas que son las más buscadas.

Matronas tejedoras, pioneras del arte Wayúu

Sandra Aguilar Granadillo, mujer Wayúu artesana y líder de nacimiento con más de 15 años de comercializar artesanía tradicional, cuenta que la calle Primera ha pasado a ser el mercado artesanal del Distrito, el cual inició hace muchos años, “las pioneras fueron doce mujeres, matronas Wayúu que se ubicaban en las escaleras del Arimaca y frente al casino” mencionó.

Conchita Wouliyuu, matrona Wayúu pionera en la venta de artesanía en la Calla Primera

Ese grupo de matronas tejedores estaba encabezado por la señora Conchita Wouliyuu, hoy día muchas de ellas han fallecido y otras por su avanzada edad se encuentran retiradas del mercado, sin embargo, a la matrona Conchita aún se le puede ver tejiendo las mochilas que ofrece en su puesto y sigue aportando sus ideas a la artesanía.

Con el pasar del tiempo este grupo creció y se trasladaron, ubicándose justo en la acera del frente, ahí ofrecían las mochilas que eran tejidas a la vista de todos, llamando la atención de quienes llegaban a comprarlas.

Este grupo de mujeres tejedoras perteneciente a una misma familia tienen ya más de seis años, han pasado este arte de generación en generación, trabajan en conjunto, se apoyan con la producción y las ventas.

El mercado en general ha ido creciendo, y actualmente hay alrededor de 100 artesanos, que se encuentran organizados por iniciativa propia, no cuentan con un control establecido por parte de los entes, pero mensualmente algunos representantes de la dirección de turismos hacen un recorrido para llevar el conteo.

Las indígenas de la etnia Wayúu están muy preocupadas por la situación de las ventas de las artesanías.

“Ellos pasan hacen un censo a ver cuántos hay y si están en su puesto establecido, como para saber quién es el que constantemente está”, menciona Sandra Aguilar Granadillo.

La organización no está instituida pero cada artesano respeta el lugar que cada uno ha escogido, la competencia es sana ya que la mayoría ofrece los mismos productos lo que ha llevado a que todos por igual manejen el mismo precio.

“Aquí nos ayudamos unos con otros porque a la final lo importante es ofrecer la artesanía Wayúu, darla a conocer en otros lugares”; con incremento de los vendedores artesanales de otras regiones de Colombia y hasta de otros países como Venezuela y Ecuador, se está viendo con preocupación esa realidad.

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