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Por Maybelys Ávila – Redactora de LGH

Cuando los estudiantes del sexto grado del Instituto Gardner del Distrito de Riohacha se encontraban en la clase de educación física la cual desarrollan en la cancha del Parque San Rafael, uno de los menores recibió una descarga eléctrica que le ocasionó fracturas en las extremidades superiores, teniendo que ser enyesado.

El hecho se presentó el pasado martes 23 de mayo cuando el docente a falta de un escenario deportivo dentro del instituto que está ubicado en la calle 15 entre carreras 7A y 8 precisa desplazarse hasta la cancha que se encuentra en el Parque, distante a unas tres cuadras.

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A los pocos minutos de haber iniciado la actividad un estudiante tocó un tubo de metal y quedó pegado, siendo auxiliado por un compañero, quien decidió arriesgar su vida para ayudarlo.

“La actividad era por eliminación y salí del juego, me fui a la cancha de patinaje estando ahí me sentí mareado y me agarré de la barra de la lámpara al sentir la corriente me agarré de las barras que están alrededor de la pista de patinaje y sentí la descarga en los dos brazos” contó a LGH el niño afectado.

10 segundos fue el tiempo aproximado que duró el menor recibiendo la descarga; el niño fue llevado a su casa con molestia en ambos brazos; dos días después continuó con el dolor, al regresar de clases la mamá se percató de la inflamación en las muñecas y lo llevó a la clínica Cedes donde fue atendido por urgencias.

«Le agradezco a ese compañero que despegó a mi hijo de los tubos, sin importar la corriente que también se le trasmitió, porque unos segundos más, yo no tuviera hijo», indicó Yolana Carrillo, madre del niño.

Los padres lo llevaron a una clínica de la ciudad y después de realizada una radiografía, el radiólogo indicó que el paciente presentó fracturas en el Cubito y Radio en ambos brazos, de inmediato fue remitido a cirugía.

El día viernes fue intervenido quirúrgicamente “me realizaron la alineación de los brazos y me inmovilizaron por cuatro semanas”, precisó el niño.

El estudiante es hijo del ginecólogo Lácides Moscote y la comunicadora social Yolana Carrillo, quienes quedaron estupefactos y muy preocupados, porque el profesor no inspeccionó el lugar donde sus estudiantes recibirían el conocimiento de la clase de educación física.

Los progenitores también se extrañaron que a pesar de que las directivas del plantel se han responsabilizado por los gastos, no han recibido una información oficial de lo sucedido.

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