Los que hasta fían en el negocio son los que limpian los vidrios de los vehículos.

Resulta estresante cuando un vehículo está a la espera que el semáforo cambie. Le llegan toda clase de vendedores ambulantes, por lo menos ahí se parece Riohacha una ciudad importante.

Casi siempre el primero en llegar es el ‘limpia-vidrios’, paso seguido, los que venden las semillas de marañón, el que vende el melón, la patilla, el mamón, la fresa, el agua en fin; se ha vuelto un mercado los semáforos en el Distrito y cuando se despeja el panorama tienes al frente al malabarista.

Pero el más insistente de todos es el que limpia los vidrios; se te acerca un joven con botellas recicladas de gaseosa llenas de una mezcla de agua y detergente que rosean sobre los vidrios panorámicos de los carros y de inmediato procede a quitar la suciedad con un ‘limpia vidrios’.

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Éste es un tubo muy delgado que mide aproximadamente 50 centímetros de largo, posee en uno de sus extremos una lámina y a su vez tiene por un lado adherido un caucho y por el otro una espuma.

Algunos conductores lo permiten, pero la mayoría se sienten fastidiados por este acto. “Lo que pasa es que muchas veces ya se ha limpiado el vidrio y ellos lo van a limpiar otra vez, yo les digo que no. Normalmente, lavo mi carro yo mismo, por eso les digo que no”, asegura Víctor Martínez, taxista de Riohacha.

la mayoría de los ‘limpia-vidrios’ son menores de edad, colombianos o jóvenes venezolanos.

A pesar de las negativas iníciales, algunos deciden salpicar los vidrios de los carros y reciben regaños de parte de los conductores. Hay otros que le dicen al conductor que le pagan  a la próxima, es decir cómo si se tratara de un fiado.

“Es que son atrevidos, uno les dice que no, y aun así quieren echarle el líquido al vidrio. Uno respeta que los pelaos quieran ‘rebuscarse’ en vez de estar en malos pasos, pero a veces se pasan. Cuando uno dice que no es porque no quiere o no tiene un peso”, asegura Carlos Pedraza, quien maneja un vehículo particular.

Cabe añadir que la mayoría de los ‘limpia-vidrios’ son menores de edad, colombianos o jóvenes venezolanos. A pesar de los esfuerzos, la Administración Distrital no ha podido brindar otras opciones a los niños y jóvenes guajiros que se dedican a este oficio.

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