La semana previa a la celebración en honor a la Virgen del Carmen suele ser unos días de trabajo para los hombres de la familia Brandon Delgado.

Desde hace más de veinticinco años el señor José de Jesús Delgado decidió poner una mesa con objetos en advocación a la Virgen; tales como la figura de la Virgen el yeso, llaveros, escapularios, manillas, botones, estampitas, todo, con la imagen de la virgen.
Desde entonces ese oficio se convirtió en una principal fuente de empleo para su familia durante esta temporada.

En una mesa de madera de aproximadamente un metro y medio de ancho, ubicada en las afueras del Terminal de Transporte de Riohacha, que fue el lugar escogido por Don José, de 63 años de edad, para realizar su negocio, se ubicaba desde una semana antes al día de la conmemoración de Nuestra Señora del Carmen junto a su hijo.

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Hoy Carlos Brandon Delgado, de 23 años, hijo del señor José, y que venía desde barranquilla todos los años a acompañar a su papá en esta temporada, es quien está al frente del negocio.

Desde hace cinco años decidió seguir el legado y la tradición de la popular mesa de la ‘patrona’ de muchos, entre ellos de los transportadores guajiros, que empezó su progenitor, y que ya no viene porque, según él, está mayor para el trabajo que representa estar todo el día allí con las ventas.

Cuando le preguntan sobre qué es lo que más se vende, no duda en decir que los escapularios es lo que más solicitan sus clientes, además, afirma que esta es una temporada buena para sus ventas.

Padre e hijo se dedican al comercio de estas imágenes durante todo el año; tiene un local donde venden solo artículos religiosos.

“Mi papá me enseñó sobre todo a hacer este trabajo con amor y cariño, porque son cosas que para la gente son más que un objeto. Estas imágenes tienen mucho significado para quienes las compran con fe” manifiesta Carlos, pensando en que mucha personas las llevan para un altar, para hacer sus oraciones o para ponerlo en la tumba de un ser querido.

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