En La Guajira, hay poca tierra apta para ganado.

El 12,5 por ciento del departamento está destinado para la ganadería extensiva o intensiva, cuando las zonas aptas para dicha actividad solo abarcan el 2,2%, según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

Más de 2,06 millones de hectáreas que conforman el departamento de La Guajira y tan solo 46.759 hectáreas cuentan con suelos con capacidad ganadera siendo el 2,2 por ciento. Los municipios de Urimita, Hato Nuevo y Fonseca son los que están en sobrecarga agropecuaria.

La radiografía de los suelos y tierras de este mágico departamento. El Igac se dio a la tarea de analizar la cantidad de hectáreas que deberían ser destinadas para los cultivos y el ganado.

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Sin embargo, en la realidad la ganadería ha ganado una mayor cantidad de terreno, ya que 259.532 hectáreas, es decir el 12,5% del área departamental, es destinado para esta actividad.

Manet Sierra Mejía, Directora Territorial del Igac en La Guajira, manifestó que la ganadería es la gran enemiga de los suelos del departamento, una actividad que incrementa la compactación, erosión, deforestación y deslizamientos en masa.

“El constante pisoteo del ganado causa serios problemas de compactación en los terrenos, los cuales tardarían cientos de años en ser recuperados” aseguró.

Debido a la extralimitación ganadera y agrícola, el 11,7 por ciento de La Guajira (241.901 hectáreas) ya presenta suelos sobreutilizados, es decir afectados por la constante sobrecarga agropecuaria.

Aunque en la mayoría no debe excederse al 30 por ciento, los municipios de Fonseca, Hatonuevo, San Juan del Cesar, Villanueva La Jagua del Pilar, Barrancas, Distracción, Urumita y Albania se sobrepasan.

Por su parte, Juan Antonio Nieto Escalante, director General del Igac, indicó que la compactación de los suelos causada por la ganadería desemboca un aumento de la escorrentía y un peligro más alto de erosión.

Además, genera una pérdida de su estructura y de la materia orgánica, y restringe la profundización de las raíces y el volumen de absorber agua y nutrientes; eso sin contar que disminuye los poros grandes del suelo, lo que limita el drenaje y afecta el intercambio gaseoso”, indicó Nieto Escalante.

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