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La temporada invernal de noviembre de 2016, afectó gravemente a los habitantes que residen cerca del humedal del barrio 31 de Octubre 2° etapa. Debido a las continuas lluvias y a la falta de un sistema de canalización o alcantarillado pluvial, el agua se metió a las casas de los moradores, quienes tras perder varios muebles y enceres, debieron ser reubicados en una de las sedes de la Institución Educativa Denzil Escolar, donde estuvieron albergados por un espacio de dos meses y medio.

Eliana Medina, quien resultó damnificada en ese entonces, tuvo que salir de su casa con su única hija para resguardarse. Asegura que ninguno esperaba esa inundación y no les quedó más remedios que esperar la acción del distrito.

“Nos mudamos a mediados de noviembre hasta finales de enero. Fueron muy pocas las ayudas que nos dieron de la Alcaldía; había muchos niños enfermos y no vimos muchas soluciones. Luego regresamos y se nos habían robado cosas en nuestras casas como cables de luz.  Los de la Alcaldía nos dieron relleno, láminas de zinc y plástico para cubrir”, señaló Eliana Mejía.

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Hoy el humedal se encuentra revestido de vegetación silvestre, lo acompañan residuos sólidos y una variedad de insectos. Está completamente seco, ni una gota de agua se puede observar, ni tampoco se puede palpar algún terreno húmedo o fangoso.

No obstantes, el riesgo de inundaciones aun es latente.  Juan Ariza, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio, asegura que las aguas lluvias provienen de barrios como el Dividivi y descienden hasta el humedal. Al no haber alcantarillado pluvial, el agua llega a estancarse en la zona y causar afectaciones en los hogares.

Kendri Magdaniel, secretario de Planeación del Distrito de Riohacha

“La solución la tiene el Distrito o el Departamento, que son los entes que deben invertir en la canalización de estas aguas lluvias. No se trata de reubicar a las personas o decirles que abandonen sus hogares porque es más efectivo prevenir esas inundaciones con obras. Al final, las aguas deben llegar a la Laguna Salada, que es el punto final de la evacuación de las aguas”, señaló.

Por su parte, Kendri Magdaniel, secretario de Planeación del Distrito de Riohacha, aseguró que ya está comprado una motobomba especial para drenar las aguas lluvias que se avecinen. Señaló además, que para el mes de diciembre debe estar listo primeramente, un plan maestro de alcantarillado pluvial, el cual, servirá como hoja de ruta para el próximo sistema de desagüe que se construya en la ciudad.

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