Pese a haber retrocedido para no ser atracado, otros compinches lo esperaban atrás. Estas son algunas pericias que tienen que hacer los conductores frecuentemente para evitar ser víctimas de los delincuentes en la zona de frontera, en límites entre Colombia y Venezuela.

En el automóvil viajaban tres adultos y un niño, afiliado a la línea interfronteriza Transportes el Sol que en la mañana de hoy fue atracado por hampones de la etnia Wayúu en el kilometro 80 en el tramo que comunica esta cabecera municipal con el fronterizo corregimiento Paraguachón.

El caso se presentó poco después de las 5 y 15 de la mañana cuando Luis Bernal, conocido entre sus amigos como Piolín cubría esa ruta y en el momento de aproximarse al kilómetro señalado le salieron varios sujetos armados que le hacían señales para que se detuviera.

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“Yo lo que hice fue que frené y retrocedí, pero no contaba con que atrás me estaban esperando otros bandidos que comenzaron a dispararme. Me impactaron el carro e hirieron a uno de los pasajeros. Menos mal que yo llevaba la maletera abierta y uno de los disparos pego primero en la puerta y luego ingreso a la parte trasera donde iban los pasajeros hiriendo a uno de ellos”, comentó Bernal.

El hombre herido, John Jairo Lotero Hincapié de nacionalidad venezolana, fue llevado al hospital donde solo le tomaron algunas suturas y le dieron de alta de inmediato ya que no revestía gravedad.

Los usuarios de la vía y la misma ciudadanía y habitantes de Paraguachón, han venido solicitando a las autoridades mano dura con esos delincuentes que ya todo el mundo sabe quiénes son y cómo operan. Los transportistas interfronterizos aseguran que mientras se hacen patrullajes, los indígenas no salen, pero que están aprovechando que la policía llega es después de ocho de la mañana y salen para cometer sus ilícitos temprano.

“La policía que trajo el alcalde patrulla pero por las orillas de la ciudad por donde circulan los gasolineros y comerciantes de alimentos, pero a los bandidos no los persiguen”, dijo uno de los conductores que en repetidas oportunidades ha sido víctima de los facinerosos de la vía.

 

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