Con una inversión superior a los 1.000 millones de pesos, el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Tierras y tres comunidades indígenas, lograron construir sendos invernaderos para la producción de legumbres y hortalizas que nutrirán a más de 355 familias de la Baja, Media y Alta Guajira.

La producción de vegetales de clima frío y templado se logró gracias a la implementación de tecnología israelí que permite controlar la temperatura en regiones especialmente secas.

Lo anterior significó también garantizar el suministro permanente de agua sacada de pozos que superan los 90 metros de profundidad y que se ayudan con energía solar y eólica para su correspondiente distribución.

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“Estamos produciendo comida en pleno desierto”, sostuvo Miguel Samper Strouss, director general de la Agencia de Tierras.

“Es un logro enorme que conseguimos trabajando con ganas y de la mano con las comunidades. Queremos que en La Guajira se acabe el hambre y las malas noticias. Estos invernaderos son una gran oportunidad para la seguridad alimentaria de cientos de familias”, señaló Samper Strouss.

El mantenimiento de estos invernaderos correrá por cuenta de las mismas comunidades que, de manera simultánea a la construcción y siembra, han recibido capacitación técnica y agrícola.

Este proceso se ha adelantado respetando los saberes de cada comunidad, rescatando prácticas y costumbres agrícolas que se estaban perdiendo en las actuales generaciones.

Aunque entre los alumnos y líderes hay personas desde siete hasta 60 años, la apuesta es que sean los jóvenes de los colegios rurales quienes asuman el cuidado y permanente producción de comida. Por eso los invernaderos se construyeron en lotes cercanos a colegios rurales donde los profesores y alumnos puedan ayudar como parte de su proceso de formación.

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