Los niños que vienen del vecino país de Venezuela pasan por varias dificultades, entre ellas, no encuentren un refugio donde poder dormir tranquilos o por lo menos cobijados para hacer frente a las inclemencias del tiempo, el frio y el peligro mismo que significa dormir en la intemperie.

Por Alcides Alfaro Guerra – Corresponsal en Maicao.

Ya viene amaneciendo, son las 5 y 30 de la mañana y estos niños, que llegaron la noche anterior a una tierra que por primera vez ven, conservan la esperanza que el día de hoy sea mejor o por lo menos encuentren un refugio donde poder dormir tranquilos o por lo menos cobijados para hacer frente a las inclemencias del tiempo, el frio y el peligro mismo que significa dormir en la intemperie.

Estos son apenas, unos botones para la muestra del drama que viven cientos de ciudadanos venezolanos, que han decidido venir a Colombia huyendo de la escases y de los actos violentos que se presentan casi a diario en su país, porque la población grita de diferentes maneras para que les den comida o por lo menos les permitan donde conseguirla y ganar para poder adquirir los alimentos y la medicina.

-Publicidad-

Ellos lograron conciliar el sueño, luego de llegar la noche pasada a una de las avenidas más concurridas de la ciudad, donde pudieron lograr algo de comer gracias a la bondad de algunas personas que les dieron un poco de la comida que sus hijos o ellos mismos, no alcanzaron a  consumir. Les den o no, ellos, los jóvenes venezolanos siempre dan las gracias y siguen en la ruta de la mendicidad, preguntando dónde queda el parque o la plaza, pero prefirieron quedarse aquí, porque es uno de los sitios donde la vida nocturna es muy activa y eso les inspira confianza, además, es uno de los pocos lugares por donde la Policía patrulla con más frecuencia.

 

Estos menores son la inspiración de muchas personas que no ahorran esfuerzos para darles algo de comer, pero hasta ahí. No pueden hacer más porque no les alcanza la voluntad para adoptarlos o apadrinarlos por un tiempo. Sin embargo, ellos manifiestan que por lo menos acá en Colombia, pueden dormir tranquilos y encuentran algo que comer que es lo más importante.

Piden sin pretensión alguna, solo piden unas monedas o algo para aliviar la sed y el hambre. Cualquier cosa que les den es bienvenida y la comparten. Todos son los mismos o son hermanos o conocidos, eso no importa, solo saben que son venezolanos y que lo que pasa en su país, solo lo alcanzan a entender cuando les falta la alimentación.

-Publicidad-
Compartir