“El centro no es un zoológico es un lugar de paso para los animales donde rescatamos a las especies en peligro, las rehabilitamos y las devolvemos a su hábitat natural con el objetivo de prolongar su conservación”.

Con estas palabras Luis Francisco Madriñán, especialista en biodiversidad de Cerrejón, explicó en que consiste el lugar que alberga a la fauna silvestre, cuyo objetivo es salvaguardarlos luego de ser hallados en los avances mineros y en zonas aledañas.

Este programa lleva aproximadamente 10 años de ejecución, con 38 mil animales de diferentes especies liberados. El espacio se encuentra dentro de la mina, retirado de las zonas de exploración, y esta a cargo de especialistas en el área de biología animal, veterinaria, ecología y expertos en los oficios de caza y pesca.

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Con sus experiencias van brindando los cuidados necesarios y ubicando los escenarios actos para cada animal.

Cerrejón aún conserva intacta una extensa área de bosque tropical seco, “este lugar es resguardado y vigilado por guardabosques, no ha sido ni será tocada por la mano del hombre porque así está establecido, en ella se puede hallar animales silvestres propios de estas tierra. Queremos conservar los bosques para prolongar la vida silvestre”, explican los especialistas.

Es impresionante ver la gran extensión de agua encausada por el arroyo Tabaco proveniente del río Ranchería y un embalse natural donde hacen vida las hicoteas y serpientes en resguardo.

“Sabemos el peligro que corren las hicoteas en esta parte de La Guajira y por eso una vez puestos los huevos los trasladamos hasta el centro para incubarlos y esperar el tiempo indicado para llevarlas con vida al embalse”, explicó el biólogo.

Cuentan con equipos e implementos requeridos para realizará esta tarea y el capital humano dispuesto ante el reporte de algún animal en peligro.

La mayoría son hallados, algunos llegan por sí solos, y otros más son entregados por personas que luego de tenerlos en cautiverios deciden liberarlos.

“Algunos han sido traídos por Corpoguajira y la idea es que las especies vuelvan a tener una vida normal libre en sus espacios, las cuidamos, les brindamos adaptación y alimentación y las devolvemos sanas a la naturaleza”, aseveró.

Para su liberación cada especie pasa por una serie de observaciones y exámenes médicos para comprobar el buen estado de salud o en su defecto detectar algún virus que pueda contagiar a otros animales, en este caso el animal debe permanecer en el recinto de cuidado.

Explicó Juan Fernando Álzate, biólogo del centro, que actualmente hay 34 especies, entre aves, mamíferos y reptiles que serán prontamente liberados.

Otros debido al poco contacto que han tenido con la naturaleza no han logrado adaptarse y deben permanecer en el centro bajo condiciones óptimas, “tenemos un guacamayo, un mono y un tigrillo que fueron criados en zona urbana y no están aptos para su entorno natural ellos continuaran aquí porque es un riesgo para sus vidas ya que pueden ser presas de otros animales o dañar a otros”, detalló.

Las liberaciones o reinserciones se dan de manera masiva respetando los tiempo de la naturaleza en los que cada especie este más segura. Constantemente reciben la visita de grupos ambientalistas que colaboran en la atención brindada a los animales.

El equipo de trabajo está permanentemente en el centro de rehabilitación. De lunes a viernes se encuentran dos especialistas y cuatro auxiliares, los sábados y domingos quedan a cargo un especialista y un auxiliar, el lugar puede ser visitado con la debida autorización y acompañamiento de los trabajadores de Cerrejón.

Para el equipo es gratificante devolver una vida a su entorno haciéndose uno con la naturaleza que los rodea, “es una satisfacción estar acá haciendo lo que nos gusta, salvando la vida animal y enseñando a los humanos a cuidar y respetar el medio ambiente” expresa con emotividad Carolina Polo quien ve su rol no como un trabajo sino como una aventura de exploración.

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