Acompañado de su señora, sus hijos, suegros, amigos y la Alcaldesa
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“Y no sé porque La Guajira, se mete al océano así; como si pelear quisiera, como engreída, como altanera, como si al mundo mostrar quisiera su morena angelical”, parafraseando la canción ‘Benditos Versos’ interpretada por Los Betos, inicia Carlos Augusto Granados a contarnos de su deseo por nacionalizarse en el país, pero más que todo, para convertirse en un guajiro por adopción.

Lleva 17 años de estar en Colombia y 10 en el proceso de recibir la nacionalidad colombiana. Llegó en 1999 a estudiar en Barranquilla gracias a una beca otorgada por la Fundación Alemana para el Desarrollo de Latinoamérica en convenio con el Centro Colombo Aleman, donde adelantó estudios en mantenimiento industrial.

Se casó en 2003 con la riohachera Yisel Redondo Brugés también estudiante del Colombo Alemán, boda que se realizó en la Catedral Nuestra Señora de los Remedios. De ahí vivieron dos años en El Salvador, dos más en Bogotá hasta radicarse por completo en el Distrito de Riohacha en el 2007; desarrollando diversas actividades entre ellas, la docencia.

Hoy es padre de dos hijas de 11 y 5 años. Resalta que tomó la decisión, en conjunto con su esposa, de radicarse en La Guajira porque querían que sus hijas crecieran en el ambiente familiar típico de los guajiros. Además, porque el departamento es semejante a su país de origen, la misma extensión territorial y similitudes casuales como que en El Salvador está el Golfo de Fonseca y acá el municipio de Fonseca.

Por medio de la Resolución No. 7033 del Ministerio de Relaciones Exteriores y ante la Alcaldesa encargada del Distrito, Isseth Tatiana Barros Brito tomó juramento como nuevo ciudadano por adopción, sin embargo, solo le resta tramitar su cédula de ciudadanía como cualquier ciudadano de este país.

“Pude haber realizado el trámite para que mi cédula fuese de Bogotá o cualquier otra parte de Colombia, pero me llena de mayor orgullo hacerlo en Riohacha, en La Guajira, por la magia que tiene su gente y lo encantadora de su tierra”, resaltó Carlos Augusto Granados.

Destaca las capacidades de los guajiros pero hace un llamado para abrirse a los cambios que imponen los procesos de desarrollo social y educativo. Sueña con ser docente universitario, ya que es su mayor pasión.

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