Grisela Monroy Hernández.
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La intervención de la educación en La Guajira sigue trabajando para solventar problemáticas, una de ellas la de aquellos niños matriculados en escuelas alejadas de sus hogares y que se considera un riesgo de vida para los menores, así lo explicó Grisela Monroy Hernández, gerente encargada de la Secretaría de Educación Distrital.

Según la Gerente encargada dela Secretaría de Educación Distrital, ha costado solventar el caso de aquellos niños que viven en zonas urbanas y que cursan sus estudios en escuelas rurales.

“El llamado lo hacemos a los padres de familia a que evalúen si es pertinente poner en situación de riesgo la vida de sus niños cuando tienen instituciones cerca de sus casas” manifestó Monroy Hernández al explicar que la Ley da la libertad a los padres de matricular a sus hijos en cualquier lugar.

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“El Estado no puede obligar a los padres a matricular a sus hijos en un colegio especifico, pero se deben tener consideraciones”, manifestó la representante de educación.

Un amplio número de padres de familia se basan en el derecho de autonomía para decidir donde estudiaran sus hijos, sin embargo, argumentan que la falta de cupos en las instituciones cercanas les obliga a acudir a las escuelas rurales.

Tal es el caso de los niños que habitan en el barrio Las Marías con jurisdicción en Riohacha, quienes se encuentran matriculados en el Centro Etnoeducativo Los Olivos, ubicado en el kilómetro 9 de la vía que conduce desde la localidad hacia el sur de La Guajira.

Los pequeños cuentan con transporte, que los recoge en el barrio y los lleva a la escuela; una institución que no muestra su mejor apariencia para una educación de calidad.

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