Delegaciones de diferentes departamento del país, asistieron al I Congreso de Jóvenes Indígenas de la Macro Norte realizado en Nazareth, Alta Guajira.

Con un sin número de asistentes de pueblos asociados y no asociados a la Onic en la región norte del país, asistieron numerosas delegaciones de los  departamentos con asentamientos indígenas, tales como La Guajira, Córdoba, Cesar y Magdalena, además de Nariño, Putumayo, Cauca, Antioquia y Meta.

Sin importar el tortuoso camino para llegar al corazón de la Serranía de la Makuira, los representantes de las diferentes etnias Arhuaka, Kogui, Wiwa, Kankuama, Zenú, Embera, Embera Katío, Mokaná, Chimila y como cuota extranjera la comunidadAñú  del estado Zulia de la República Bolivariana de Venezuela, sentaron un precedente histórico al escoger a la zona más septentrional de Colombia como escenario para el encuentro.

Aunque el evento era dirigido a los jóvenes, no podían faltar los principales gestores de conocimiento: Palabreros, líderes y autoridades tradicionales del pueblo Wayuu y los Consejeros mayores de las etnias visitantes, como preparación a las futuras generaciones para el relevo generacional y el rescate de la cultura ancestral que hace parte de la identidad y patrimonio invaluable de cada comunidad.

-Publicidad-

La Educación y la Salud propias, la autonomía y territorialidad, comunicación propia y paz y post conflicto, fueron temas de la agenda desarrollada en el congreso de jóvenes, los cuales exigieron un mayor protagonismo e inclusión en los procesos liderados por los mayores dentro de cada comunidad.

Aunque fueron tres días de dialogo y discusión, los jóvenes asistentes esperaban la creación de una consejería para la juventud o la escogencia de un delegado que los representara en el Consejo Mayor de la Onic, lo que no alcanzó a realizarse.

La semilla sembrada en cada uno de los jóvenes asistentes es recorrer la huella de sus ancestros para evitar el desarraigo y la pérdida de identidad, quedó el compromiso de ser receptores de los conocimientos de los mayores, dejando su propia huella en la defensa de los valores propios que los han hecho perdurar en el tiempo como pueblos indígenas.

A este epicentro de cultura y reafirmación de valores, acudió Anas Wayuu Epsi una empresa cuya razón de ser es el tejido social, brindando su respaldo a iniciativas de crecimiento, de aprendizaje, de defensa de los derechos del bienestar integral y la construcción de comunidades saludables, lo que le ha permitido ser considerada hoy como el fruto más fecundo de la Gran Nación Wayúu y por supuesto el departamento de La Guajira.

-Publicidad-